Manual de crisis

Se han registrado dos marchas multitudinarias. La de Cuernavaca y la del SME. La reacción de las autoridades es distinta en ambos casos.

Vianey Esquinca

Vianey Esquinca

La inmaculada percepción

En las últimas dos semanas se han registrado dos marchas multitudinarias en México. La que se llevó a cabo en Cuernavaca, Morelos, para protestar una vez más contra la inseguridad y la violencia, y la de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas. Además de las obvias diferencias de fondo y forma, la reacción de las autoridades también es distinta en ambos casos.

La Inmaculada tuvo acceso a versiones estenográficas de dos conversaciones entre funcionarios hablando sobre estos eventos. Lamentablemente todavía no se descifra a los funcionaros involucrados, pero estas charlas pudieron haberse dado en cualquier oficina gubernamental.

Conversación 1. “¿Qué tenemos hoy?” “Una Marcha Nacional contra la Violencia” “¿Otraaaaa?” “Sí, señor” “¿Quién la encabeza esta vez? No me digas, Wallace, Martí, Morera…” “Entendemos que ellos están ayudando a la convocatoria, pero ahora es Javier Sicilia. ¿Recuerda que encontraron a su hijo muerto junto con otros en Temixco?” “¿Qué tanto peso tiene Sicilia?” “Es un reconocido poeta que ha ganado premios” “M’ta qué la canción. ¿Cuál será el costo político?” “Pues el de siempre, señor, la marcha seguramente provocará la atención mediática, los diputados de oposición saldrán a decir que la estrategia contra el narcotráfico ha fracasado, habrá columnistas que escriban sobre el tema.” “¿Y qué sugieres que hagamos?”

“De acuerdo el Manual de Procedimientos ante manifestaciones ciudadanas, dependiendo lo que dure la indignación de la gente, que puede ser de tres a cinco días de forma intensa o incluso menos si pasa algo más importante o el Chicharito hace ganar al Manchester, lo primero que debemos hacer es mandar un mensaje de condena ante cualquier acto de violencia contra los jóvenes, luego debemos hacer el respectivo ‘llamado enérgico’ diciendo que los delincuentes no tendrán ninguna tregua. En la página 5 dice también que un funcionario de alto nivel puede salir a decir que ya están tras la pista de los asesinos del hijo/padre/esposo/ de _____, aquí llenamos el espacio con el nombre de Sicilia. Si encontramos a alguien que podría estar relacionado con el asesinato, hacemos incluso una conferencia de prensa diciendo que ya hay indiciados”.

“Suena bien, ¿qué más?” “El Manual también establece que si no se ha agarrado a nadie, podemos ofrecer una recompensa millonaria, ya sabe, para ‘conseguir información fiable que nos lleve al paradero de los asesinos’.” “¿Qué te parece si llamamos a un acuerdo o a un pacto nacional?” “Perfecto, señor, eso también lo establece el Manual. Ahora, tendríamos que ponerle otra nombre porque ya hemos convocado a muchos y los partidos políticos también se la pasan convocando a acuerdos y pactos”.

“Piensa en algún nombre pegajoso, mientras también podríamos invitar a Sicilia a sumarse a las mesas de seguridad para discutir el tema y así canalizar la queja ciudadana, ¡ah!, y pregúntale a los abogados qué otra iniciativa de seguridad podemos proponer”.

Conversación 2. “¿Qué tenemos hoy?” “La marcha de los trabajadores del SME” “¿Otraaaaa?” “Sí, señor” “Y ahora, ¿por qué protestan?” “Por lo de siempre, más lo que se acumule en la semana” “M’ta, qué la canción.” “¿Cuál es el costo político?” “Pues el de siempre, señor, la marcha seguramente provocará la atención mediática, tráfico, lo acusarán de que no hace nada ante los actos vandálicos, quejas ciudadanas.” “¿Qué podemos hacer?” “El manual electoral, señor, señala que estos grupos representan votos, que pueden apoyar en mítines políticos o reventar actos de los adversarios.” “Entiendo. ¿Ya tienes preparado el operativo policiaco?” “¿Para detenerlos en caso de que cometan algún acto de vandalismo?” “Nooo, ¡para escoltarlos!, proponles además una mesa de diálogo para cualquier cosa que necesiten.” “Pero, ¿y si llegamos a detener a alguno de los trabajadores?” “Entonces no serían trabajadores, sino infiltrados”. 

Estas conversaciones aclaran el misterio de por qué las marchas contra la violencia le hacen lo que el viento a Juárez a las autoridades y las autoridades le hacen lo que el viento a Juárez al SME.

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