I ? Tacones
Conforme pasa la vida y maduramos en otros aspectos, nuestros estándares van cambiando.
Viernes existencializado. Quién no se ha puesto a pensar, cuando termina una relación, si es que así será siempre, si se acabaron las medias naranjas y abandonaron el tren para ir a buscar apios.
Cada que nos enamoramos ponemos expectativas y, aunque lo correcto es tratar de liberarnos de ellas, las expectativas terminan siendo lo romántico del pasado. Con el tiempo se va haciendo callo, eso también es verdad, los dolores del corazón los soportamos e intentamos ignorarlos, el trabajo nos absorbe y solamente nos queda poco tiempo para pensar, el fin de semana buscamos salir y conocer gente nueva, tomar unos tragos con las amigas y recuperar el tiempo que el amor nos captura y nos amarra a una cama.
Pero esa sensación de "¿cuántas veces más tendré que decir adiós?" ... Y todo cambia de forma, porque es un ciclo vicioso que, aunque intentemos filosofar... terminamos por aceptar sin comprenderlo del todo. Yo me considero una persona de pensamiento libre y me identifico con muchas mujeres que hay allá afuera que les cuesta trabajo creer en el "amor para siempre" pero, de una u otra forma, están deseando que exista y le restriegue en la cara lo equivocada que estaba. Es verdad que conforme maduramos nos volvemos más exigentes, menos condescendientes, no sabemos bien lo que queremos, pero lo que no queremos lo sabemos de pies a cabeza, entonces, como toda historia que comienza en cuento, es cuestión de tiempo para que la burbuja truene y caigamos de nachas una vez más. Por eso, cuando volvemos a conocer a alguien que nos gusta, a ojo de buen cubero, tendemos a tener miedo... es como cuando te avientas del bungee: la primera vez es más fácil que la segunda, pues en la primera el cuerpo instintivamente no sabe a lo que va, es más el deseo de adrenalina y de lo extremo que el cuerpo no se manifiesta de ninguna manera. La segunda, el cuerpo se paraliza, la lengua se relaja y no puedes hablar bien, tus manos están tan aferradas al tubo que, aunque tu conciencia quiera aventarse, tu cuerpo se resiste a ello. ¿Capich?
Pues después del primer trastazo el corazón se resiste y, como siguen sucediéndose los trastazos, pues el corazón se rehúsa, cada vez, con más ahínco. Sin embargo, las que más decimos y renegamos del amor, somos las que soñamos con una historia de amor, ese amor desesperado que dure, que cree lazos, que siembre semillas que juntos puedan ver florecer. Conforme pasa la vida, los años, las relaciones y maduramos en otros aspectos, nuestros estándares van cambiando, lo que un día no estaba en nuestra lista de requisitos del príncipe azul, otra día sí están y lo que en algún momento estuvo bien, puede ser borrado. Yo creo que el tema no es que sea difícil encontrar a alguien, creo que no es que por allí haya solamente un hombre vagando esperando a encontrarnos, sino que hay varias personas que pueden estar en tu canal en cierto momento y, según vayas cambiando de canal, de mood, de hábitos o lo que sea, se van modificando las opciones y las formas de conectar, pero hay que tener los ojos abiertos. De repente alguien que hace un año no te gustó, ahora podría volverte loca, y alguien que hace tres te fascinaba hoy no le encuentras atractivo por ningún ángulo.
El corazón es caprichoso, se adormece por épocas, vienen rachas con vientos y tempestades, otras llenas de paz otoñal, pero cuando menos te das cuenta llega un torbellino, te envuelve y te enamora. Estoy segura de que el amor tiene muchas formas, pero en todas tiene que ser armónico, tiene que fluir y deslizarse como mantequilla, al paso que sea: rápido, lento. Y cuando estas relaciones llegan, las olemos, nos damos cuenta de que es un chico especial... ¿será un ciclo?, ¿será que el amor es tan volátil como el corazón lo vuelva?, ¿o nos estamos perdiendo del amor romántico y para siempre por la realización personal?, ¿estará peleada la época con lo que deseamos tener?, ¿o estaremos peleadas nosotras mismas con dejar ir al corazón y deshacer los miedos que solamente nos hacen cometer torpezas?
Ok. Hoy será día de chicas.
¡Que tengan un lindo fin, queridos lectores! Au revoir!
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