El PRI lo sabe…

El primerísimo ejemplo lo tenemos en el desastre educativo.

Las declaraciones del presidente Calderón en los últimos días, con motivo de los diez años de regímenes del PAN, enfurecieron a los jerarcas y corifeos del viejo PRI.

Pese a que Calderón habló en abstracto de faltas y fallas del pasado los priistas las reconocieron de inmediato como suyas. Lo que más les ardió es el que el Presidente hubiera calificado de "tragedia" un regreso en 2012 a lo "antiguo, irresponsable y autoritario".

En realidad no tienen por qué enojarse. Son ellos los que deben guardar compostura y admitir con humildad la grave responsabilidad que les corresponde como autores de la mayor parte de situaciones, algunas verdaderamente dramáticas, que le llegan a Calderón precisamente desde el largo lapso de 70 años señoreados por el PRI.

El primerísimo ejemplo lo tenemos en el desastre educativo. La miseria cultural a la que la corrupción magisterial orquestada desde décadas atrás ha sumido a México en los índices mundiales más ignominiosos está ampliamente definida y analizada. Los esfuerzos que la Secretaría de Educación despliega actualmente para remediarla han sido consistentemente nulificados por el muro impenetrable de los intereses del gremio. El PRI lo sabe.

El segundo caso, la inseguridad que asuela a grandes regiones de la nación, es el inexcusable resultado del combate que las administraciones anteriores a la de Calderón no quisieron emprender. La alternativa fue cerrar los ojos y permitir, a veces en contubernios luego descubiertos desde el extranjero, que creciera el reinado del hampa narcotraficante asociada con sus contrapartes estadunidenses. Se propició el crecimiento del cáncer; se prefirió pactar a atacar. Se paga ahora un alto costo. Y el PRI lo sabe.

La recesión que ha cundido por todo el mundo fue más severa en nuestro país agudizando el desempleo, aunque nunca a niveles como en EU o Europa, debido precisamente a la exagerada dependencia a la economía norteamericana que a partir de un gobierno priista en 1994 se acentuó. Lo sabe el PRI.

Si hay signos de recuperación y se inicia en 2010 la creación de empleo, apoyando a pymes, de ninguna manera se debe a la cooperación legislativa del PRI sino a la disciplina macroeconómica seria que Calderón impulsa como cuando en 1997 el PAN diseñó y se empeñó en el rescate financiero del Fobaproa para impedir la fechoría presupuestal con que el PRI quería ocultar su connivencia con millonarios abusos financieros. El PRI lo sabe.

La acusación de que nuestro desarrollo económico se ha estancado en los diez años de administraciones panistas y que ello contrasta con un supuesto dinamismo anterior no tiene sustento. De hecho, sumadas las dos administraciones panistas han sido más dinámicas que las más recientes del PRI. Hay que irse 40 años atrás y llegar al "desarrollo estabilizador" para encontrar crecimientos mayores. Las bases que lo sustentaron, protecciones y controles estatales en muchas áreas económicas, no serían aceptables hoy. Y el PRI lo sabe.

Finalmente, acusar a Felipe Calderón de que no se realicen las indispensables reformas que todos sabemos urgen en materia fiscal, energética, laboral, educativa, seguridad y consolidación policial, por no citar otras más, es de un descomunal cinismo político. Hay oposiciones leales y las hay perversas. El obstinado bloqueo legislativo perpetrado por el PRI y el PRD ha detenido al país. El PRI lo sabe.

El Presidente pidió en estos días al Congreso definir con un sí o un no su intención de atender y procesar las iniciativas pendientes.

Es previsible que ni el PRI ni el PRD lo quieran hacer. Mejor apuestan a deteriorar el escenario en la esperanza de que ello les favorezca en 2012. Lo que no saben es que el pueblo mexicano ha desarrollado suficiente discernimiento como para no darles ese gusto. Pero el PRI no lo sabe.

*Consultor

juliofelipefaesler@yahoo.com

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