¿Diez años de qué?
El 1 de diciembre se celebró, también, una década de la transición democrática de México.

Luis F Lozano Olivares
Avvocato del Diavolo
Durante la semana pasada y, a partir de un evento que tuvo el presidente Calderón en el Auditorio Nacional, han surgido muchas opiniones evaluando los diez años de presidencias panistas o los cuatro años de Felipe Calderón en el cargo, lo cual me parece lógico. También he escuchado muchas entrevistas a políticos de todos los partidos respecto a esa década de gobierno del PAN.
Desde luego y como es previsible, los panistas dicen que se ha hecho mucho y los priistas y perredistas entrevistados señalan que ha sido una década perdida. Sorprende que tanto en las opiniones referidas, como en las encuestas, se percibe el falso credo del poder absoluto presidencial, responsable único de los acontecimientos, como si eso fuese actual y lo único importante que debemos evaluar en estas fechas.
Creo que evaluar sólo a la Presidencia es injusto por ser incompleto. El 1 de diciembre se celebró, también, una década de la transición democrática de este país y, en ese aspecto, hay más cosas que evaluar. ¿Somos un mejor país por ser más democrático? No necesariamente en todos los frentes. La democracia, a contrario sensu de lo que han pregonado los americanos, no es virtuosa por sí misma y requiere de un entorno o contexto para funcionar correctamente. La educación es crucial para una democracia funcional. La responsabilidad en los políticos es otro requisito fundamental. Es en esta última cuestión en lo que quiero centrarme.
Mientras escuchaba a los priistas y perredistas opinar acerca de las presidencias panistas, pienso que hablan como si ellos no hubiesen formado parte del escenario político en esta década. Durante estos años ha habido cuatro legislaturas en la Cámara de Diputados y dos en la de Senadores. Es decir, ha habido aproximadamente dos mil diputados de todos los partidos registrados y 156 senadores (sin contar gobernadores). ¿Qué han hecho todos estos legisladores en los últimos diez años de transición democrática? ¿Cuál ha sido su desempeño? ¿También consideran que hay una década perdida?
En conclusión y como dicen los americanos, se requiere de dos para bailar tango.
En mi opinión, la mejoría del país desde la transición democrática es marginal. Muy menor a lo que debió haber sido y eso es culpa de la clase política en general (y de los ciudadanos que seguimos eligiendo al tipo de políticos que elegimos). Nos han faltado estadistas. Las presidencias panistas dejan mucho que desear, pero la conducta de la oposición ha sido deplorable.
España tuvo una transición democrática ejemplar, porque tuvieron la suerte de contar con muchos hombres de Estado a la vez. Las ideologías las dejaron en el cajón y acordaron lo que tenían en común. Los que antepusieron la ideología o los intereses particulares quedaron marginados de los acuerdos y España despegó y su clase política mantuvo, hasta hace poco, dichos acuerdos. El éxito de las democracias no puede limitarse al día de la elección, así como tampoco una transición se consuma en un instante.
Criticar al de enfrente sin autocrítica es irresponsable y creérsela ciegamente es de inocentes, en el mejor de los casos. Es tan irresponsable el que tira los acuerdos por obtener beneficios electorales como el que se niega a ellos por miedo a beneficiar al adversario político. En eso están todos empatados.
Quiero aprovechar el espacio para agradecer al periódico Excélsior y, en especial, a Pascal Beltrán del Río por la oportunidad que me dan para llegar a Ustedes cada quince días. Será un honor.
*Abogado y analista