El PAN y el México que se fue

Hace diez años que el PAN está en el poder. Para mí, el México del PAN es el México que se fue, pues, cuando Vicente Fox ganó la elección de 2000, se sentía un ambiente especial: México corría. Sin embargo, para que su recorrido fuera largo y duradero, se ...

Hace diez años que el PAN está en el poder. Para mí, el México del PAN es el México que se fue, pues, cuando Vicente Fox ganó la elección de 2000, se sentía un ambiente especial: México corría. Sin embargo, para que su recorrido fuera largo y duradero, se requería que el país se moviera como resultado de dicha elección y no únicamente durante la misma. El motor de la locomotora tendría que haber sido un rediseño institucional y Fox podría haber sido el artífice de éste: el que motivara, propusiera y negociara. Sí: tenía el respaldo de muchísimos mexicanos y contaba con la legitimidad que le brindaba el ser el Presidente de la transición. Y es que sólo una vez en la historia ocurriría que el PRI saldría de Los Pinos por primera vez. A Fox y al PAN les tocó ese momento… y lo desperdiciaron. El PRI podrá volver al poder y volver a salir de él, pero únicamente una vez saldría de él por primera vez y esa ocasión no volverá. Fue única, irrepetible.

En vez de utilizar su capital político para intentar transformar en serio al país, Fox quiso solucionar Chiapas y perdió. Igualmente, buscó una reforma fiscal y no la logró; lo mismo le pasó en lo del acuerdo migratorio con EU. Así, su sexenio fue un desperdicio histórico; la oportunidad de comenzar los cambios que necesitamos se perdió. Claro está que no todo fue culpa de Fox: la oposición y hasta miembros de su partido no colaboraron con él. Además, los ciudadanos nos desentendimos de lo político y, como siempre, de lo cívico: pensamos que, nada más porque se dio la transición en la Presidencia, el país era ya una democracia sólida, una nación desarrollada. Pero no: lo que marcó la victoria de Fox fue sólo el comienzo del camino en tal dirección y no lo comprendimos, no lo aprovechamos.

Cuando llegó la elección de 2006, Fox se entrometió en ella, los partidos mermaron al IFE, López Obrador retó a las instituciones y Calderón se montó sobre una campaña muy agresiva que sirvió para crispar más los ánimos. Resultado: la sociedad se polarizó y se decepcionó de la democracia; ésta no nos había dado lo que, según nosotros, nos tendría que haber proporcionado. De hecho, nos condujo a la inestabilidad y el desánimo.

Lo peor fue que, en la elección de 2006, hubo errores. Así, Calderón ganó, y sin fraude, pero lo hizo mediante una elección sucia. Esto le restó legitimidad a él, a su partido, a la Presidencia, al IFE, al Tribunal Electoral, a todos los partidos y, por supuesto, a la democracia. Así, una de las pocas cosas que habíamos hecho bien en el país en los últimos años, es decir, el diseño y la operación del IFE y del Tribunal Electoral, quedó mermada, dañada.

Con Calderón en el poder, las cosas no mejoraron, pues si bien es cierto que, entre otras aspectos positivos, se logró la reforma del ISSSTE y se ha combatido frontalmente al crimen organizado, cosa que, lamentablemente, era necesaria, lejos estamos de ser el país que el señor Calderón ve: la falta de oportunidades es endémica; hay racismo, clasismo y sexismo; la inseguridad, en general, se ha desbocado; la economía informal no para de crecer; no hubo una reforma fiscal seria; la energética y la electoral fueron una burla y, por si fuera poco, la economía sufrió una terrible recesión. Claro: la crisis mundial y la influenza tuvieron que ver al respecto, pero mientras la economía mexicana caía, la de China y la de India crecían velozmente. Nuestra crisis no fue sólo culpa del contexto internacional y de la influenza. Evidentemente, no todo es responsabilidad de Calderón. De nuevo ocurrió que la oposición, y en especial el PRD y López Obrador, y que panistas y la ciudadanía en general no hemos sabido estar a la altura.

Sólo una vez pasaría que el PRI saldría del poder por primera vez. Ahí tendría que haber comenzado nuestra ruta al desarrollo. Pero el PAN, y todos en general, no supimos aprovechar la ocasión. Y, así, el México de Acción Nacional es el México que se fue. ¿Volverá? ¡Ojalá!

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