Dacia Maraini: la literatura, un proyecto de paz
La dramaturga, poeta y ensayista italiana abrirá el Salón Literario Carlos Fuentes el 26 de noviembre, a las 12:30 horas, en la 37 FIL de Guadalajara

“En un momento en el que estamos afligidos por guerras y conflictos, lo que quisiera remarcar es que la literatura une y que es un proyecto de paz”, dijo ayer la narradora, ensayista, poeta y dramaturga italiana Dacia Maraini (Fiesole, 1936), conocedora de la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, de Octavio Paz y Carlos Fuentes y quien abrirá el Salón Literario Carlos Fuentes el 26 de noviembre, a las 12:30 horas, en la 37 FIL de Guadalajara.
Autora de un corpus literario que ha escudriñado los grandes temas sociales, la vida de las mujeres y los problemas de la infancia, Maraini se presentó en el Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México, en Coyoacán, en un encuentro con medios de comunicación.
“La literatura no puede cambiar al mundo, pero sí puede crear conciencia. Es un trabajo sobre la conciencia. La literatura es la confianza en el pensamiento, mientras que la guerra es la confianza en la acción; esa acción simplifica la realidad, pero el pensamiento la complica de manera creativa, así que entre ambas cosas yo elijo la creativa”, apuntó.
¿Hasta cuándo se deberán escribir historias de mujeres asesinadas y violentadas como ocurre en su obra?, se le preguntó a la autora de Isolina y La larga vida de Marianna Ucrìa. “Se tendrán que seguir hablando de ese tema hasta que sea necesario. Ayer (domingo), en Italia, una mujer de 21 años fue asesinada por su novio de la misma edad y tiró su cuerpo a una barranca.
“Aquí lo importante es entender que la emancipación femenina no es una cuestión de género, es de cultura, y que hay ciertos hombres que no aceptan la emancipación. Por ejemplo, cuando un hombre identifica su debilidad con poseer una mujer, cuando ese poseer es puesto a discusión, se vuelve loco y puede convertirse en un asesino. Esto es una realidad y no es una impresión. No es un hecho cultural que nada tenga que ver con el género, sino que hay dos culturas: la de la libertad y la de los privilegios que no se quieren cambiar”, añadió.
¿Cuál es el poder de la literatura en tiempos de guerra? “Si queremos convivir y no queremos que la destrucción acabe con el mundo, tenemos que hacer valer la palabra; la palabra es pensamiento y el pensamiento es lo contrario a la acción, es una acción sofisticada que porta la comprensión y la relación con los demás y eso va en contra de la guerra”.
¿Qué tan importante es Sor Juana para usted? “Es un personaje extraordinario, porque aunque se pudo haber casado, decidió entrar en un convento que, en aquella época, era el único lugar en el que las mujeres podían seguir estudiando y tener una dosis de libertad y tranquilidad. He traducido muchos poemas de Sor Juana al italiano.
“Cuando escribió una obra dedicada al libre albedrío, la iglesia la condenó y le quitó la posibilidad de seguir escribiendo y la envió a curar una pestilencia. Entonces enfermó y perdió la vida. Para su época, tuvo un gran valor (lo que hacía) y afirmaba conceptos muy adelantados para su tiempo”, apuntó.
¿Qué opina de las redes sociales? “Son el medio de comunicación más popular, pero está limitado. La tecnología y la inteligencia artificial son útiles, pero tienen que ser gobernadas, hay que darle estructura social. Algo que me parece insoportable es aquel que critica y opina sin poner su nombre. La libertad de palabra existe, pero hay que ponerle cara, si no es una vileza”.
¿Cómo recuerda a Pier Paolo Pasolini (1922-1975) a poco más de 100 años de su nacimiento? “Pasolini era un hombre que decía la verdad y esa verdad la firmaba con rigor y sinceridad; eran verdades incomodas para el poder que no sólo incomodaban a la derecha, sino también a la izquierda. Otro tema importante era su homosexualidad. Siendo homosexual causaba escándalo en la vida pública de Italia. Colaboré con él en el rodaje de la película La flor de las Mil y Una Noches y a lo largo de esa relación de amistad, pude apreciar su delicadeza de ánimo, su nobleza, su dulzura que era contraria a la apreciación pública que se tenía de él”.
A la presentación también acudió el embajador de Italia en México, Luigi De Chiara; la directora de la Agencia Italiana para el Comercio Exterior, Olga Gravella; y Gianni Vinciguerra, director del Instituto Italiano de Cultura en México.