“Ese olvido nos lo cobran en urnas”: Jesús Valencia Guzmán, diputado del PRD
El legislador advierte que su partido retomará los objetivos que abandonó en el camino, como el sindicalismo, las causas obreras y el campo

CIUDAD DE MÉXICO
El diputado federal Jesús Valencia Guzmán considera que ha llegado el momento de que, desde el Congreso, el PRD se corra completamente a la izquierda y encabece las causas que abandonó en el camino, como el sindicalismo, la representación de los intereses obreros y de la gente del campo.
Sin llegar a las excentricidades de tomar tribunas ni al radicalismo, a título personal pienso que debemos retomar las banderas de la izquierda. Antes, nosotros encabezábamos los movimientos relacionados con las cajas de ahorro y los sindicatos. Teníamos diputados de esos sectores. Ahora no tenemos uno solo”, plantea.
Exdelegado de Iztapalapa, controvertido por el manejo que se dio al accidente automovilístico que padeció en diciembre pasado, el también exfuncionario del GDF en la gestión de Marcelo Ebrard considera que “el partido debe entender que ese olvido nos lo cobraron en las urnas”.
Sin ocultar el entusiasmo por su nueva responsabilidad, Valencia Guzmán conversa con Excélsior horas después de haber instalado, en su calidad de presidente, la Comisión de Derechos de la Niñez.
Los perredistas también debemos entender que estamos en un buen momento para que cada modificación de ley tenga el propósito de recuperar lo que hemos perdido por nuestros errores: la confianza de la gente”, señala.
Hay que ir por una reivindicación política y social con la gente”, subraya.
Urge una política transversal
Para Valencia Gómez, la agenda del PRD debe centrarse ahora en los derechos sociales de las personas. “Hasta como lema, más política social, menos policías”.
Comenta que los diputados “debemos poner nuestro granote de arena” para recuperar la confianza de la gente en su partido.
Y sugiere: “Necesitamos salir de esta pecera tan grande para estar con la gente.”
Director del DIF (2006-2009) hace seis años, considera que la Ley de Niñez aprobada en la anterior legislatura constituye un gran avance y que es tarea de la comisión a su cargo garantizar su puesta en marcha.
Si a esta ley no le pones alrededor de 300 millones de pesos en el presupuesto de 2016 para que le dé viabilidad técnica y financiera al Sistema Nacional de Atención a Niños, Niñas y Adolescentes, no va a servir. Va a terminar siendo letra muerta”, alerta.
Confía en que existirá el consenso necesario para lograr dicho objetivo presupuestal y para presionar a los gobiernos estatales en la adecuación de su normatividad.
La meta es que el sistema esté funcionando en su totalidad a más tardar el próximo primero de enero”, detalla.
Habla de la necesidad de tipificar nuevos delitos, como el grooming, término que se refiere al acoso de adultos a niños a través del ciberespacio y que, indica, termina muchas veces en abusos sexuales.
Eso se tiene que sancionar. Es un problema que le está pegando fuertísimo a clases medias, medias bajas y un poco en las altas. Y hay que atender los huecos legales”, expone.
Considera que otra tarea de la Comisión es impulsar una visión transversal de los derechos de los niños y las niñas. “Que la Comisión de Justicia incentive a la modificación de los códigos penales en las entidades”, ejemplifica.
Pone énfasis en atender y prevenir el embarazo adolescente. Recuerda su experiencia como delegado. Y cita el caso del hospital financiado por la Comunidad Europea, donde, cuenta, “llegaban niñas de 12, 13 años, con el niño afuera. Perdón la expresión.
Y terminaba, lamentablemente, en algunos casos, muriéndose la niña y muriéndose el bebé. Es un desastre que no podemos permitir”.
Iztapalapa, Ebrard y el choque
Recuerda que en su gestión Iztapalapa dejó de ser la delegación más violenta del DF a ocupar el quinto lugar, según índices oficiales. Y atribuye ese cambio a las inversiones que se hicieron en política social.
Se le pregunta si eso contribuyó a que esa delegación no quedara en manos de Morena, como sucedió en otras demarcaciones.
Si aguantó todo lo que aguantó fue por un buen gobierno, con el rescate de espacios públicos más grande en la historia de Iztapalapa. Se trabajó y la gente lo vio. Ganamos por más de 40 mil votos la delegación”, comenta.
Interrogado sobre qué aprendió del escándalo de diciembre, responde:
Uno de repente no entiende que está en grandes ligas y se cometen torpezas como esas. Ahora estoy aquí, contento y listo para seguir trabajando.”
Al cuestionamiento de cómo sobrevivir a las tribus del PRD, plantea que éste es más que los grupos políticos.
Recuerda que ahora él pertenece a Nueva Izquierda, el grupo mayoritario del partido.
Tenemos que ser muy responsables, porque si haces algo mal los embarcas a todos. Y hacer trabajo y más trabajo. Cuidarnos de no cometer errores, al menos no tan graves —porque uno es humano— como para tener una imagen complicada que nos hace perder votos”, comenta.
Respecto a su relación con Ebrard, plantea:
Marcelo Ebrard es un hombre con quien trabajé 14 años. Con él empecé mi vida política. Le tengo respeto y siempre se lo tendré. Es un hombre al que admiro políticamente. Pero yo decidí separarme de su equipo. Nunca hablaré mal de la gente que se ha portado bien conmigo.
Tuve una llamada suya, que no tomé yo, el día de mi accidente. Y punto. No supe más de él”.
¿Un chapulín?
¿Está en la lista de los potenciales chapulines que se pueden ir al partido de Morena?, —se le pregunta.