Una Guatemala en crisis elige a su presidente
Más de 7.5 millones de ciudadanos inscritos en el padrón electoral están convocados hoy a las urnas para designar al ganador de entre los dos candidatos más votados en la primera vuelta: Jimmy Morales y Sandra Torres

CIUDAD DE MÉXICO.
Guatemala llega a la segunda vuelta electoral para elegir al que será su Presidente durante los próximos cuatro años, pero los verdaderos desafíos iniciarán una vez que el vencedor asuma el cargo, ya que tendrá en sus manos la responsabilidad de efectuar un cambio en la política guatemalteca, convulsionada por los escándalos de corrupción en el gobierno.
“Un primer reto está en recobrar la confianza ciudadana sobre el aparato público. La administración del Partido Patriota (del expresidente Otto Pérez Molina) se encargó de terminar de descalabrar lo poco de institucionalidad que teníamos”, aseguró a Excélsior Renzo Rosal, politólogo guatemalteco.
Aquel que asuma el cargo en enero del próximo año tendrá que realizar una ardua tarea para superar las condiciones que propiciaron la crisis de credibilidad en las instituciones del país centroamericano y cubrir las exigencias de sus ciudadanos, que por medio de manifestaciones lograron la renuncia de Pérez Molina.
Además, es probable que al nuevo gobierno le toque maniobrar con un presupuesto mínimo para 2016, lo que requerirá de especiales habilidades para sacar adelante la asignación de recursos, destacó Rosal.
Sin embargo, Luis Mack, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) Guatemala, dijo a este diario que “ambos candidatos (Sandra Torres y Jimmy Morales) se especializaron en dar “titulares” de lo que querían hacer, pero ninguno abordó la profundidad de la crisis ni las medidas concretas para enfrentarla”.
Tras las primera vuelta de elecciones generales, que se llevó a cabo el 6 de septiembre pasado, quedó definido que tanto Jimmy Morales, con 23.82 por ciento de los votos, como Sandra Torres, quien se ubicó en el segundo lugar con 19.76 por ciento de los sufragios, serían los candidatos que continuarían en la búsqueda por la Presidencia.
Hasta el momento, Morales encabeza las encuestas, y de acuerdo con Rosal, de salir triunfador “es probable que el sector empresarial, militares y otros grupos pro status cierren filas a su alrededor y hagan todo lo posible por convertirlo en el “estabilizador” pensando que la crisis quedó atrás”.
Morales, postulado por el Frente de Convergencia Nacional (FCN), llega con 67.9% en la intención de voto, lo que le da una amplia ventaja sobre la exprimera dama
Sandra Torres, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), quien tiene 32.1%, reveló el sondeo divulgado por el diario guatemalteco Prensa Libre.
Mack prevé que si Morales gana lo que sucederá es que “su falta de experiencia (política) y su surgimiento de la nada puede entrar en crisis muy pronto”. Pero si la triunfadora es Torres, quien ha estado más involucrada en la política, “tendría mucha mayor oposición de la clase económica guatemalteca”.
Por su parte, Rosal ante el triunfo del candidato del FCN anticipa un escenario de “mucha volatilidad en materia de presiones sociales, conflictividad a nivel territorial y oposición férrea en el Congreso encabezada por la bancada UNE y algunas bancadas que se puedan sumar con el objetivo de desgastar desde el inicio”.
El tema social es otro punto donde el vencedor deberá poner énfasis, ya que “si no logran activar rápidamente los procesos anticrisis, tendrán encima la presión de los sindicatos públicos de los sectores salud y educación, que querrán probar la capacidad de maniobra del nuevo Presidente”, explicó Rosal.
Además, una de sus prioridades deberá ser la solución de la crisis hospitalaria ocasionada por el desabasto de medicamentos e insumos básicos en los hospitales públicos, la falta de infraestructura y problemas administrativos que afectan a los ciudadanos más necesitados que recurren a los centros médicos estatales.
Una situación que, de acuerdo con la Institución del Procurador de los Derechos Humanos en Guatemala, se fue agravando debido a la poca sensibilidad de las autoridades que utilizan los recursos destinados anualmente a ese sector para sustentar otros intereses y que no dan respuesta ni solución a ese problema.
Otro de los temas pendientes para el nuevo gobierno será el proceso judicial en contra del expresidente Otto Pérez Molina, acusado de encabezar una red de defraudación aduanera.
La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que denunció en abril pasado el fraude fiscal y aduanero que involucraba a funcionarios de alto nivel, dijo a este rotativo que el organismo continuará con sus labores de investigación en ese país, ya que el mandato por el cual se estableció la comisión fue renovado por un periodo de dos años más.
“Nosotros estamos hasta que los guatemaltecos y hasta que las instituciones lo quieran”, aseguró Diego Álvarez, vocero de la CICIG.
Ese organismo se creó hace ocho años a solicitud del gobierno guatemalteco, debido al interés de la sociedad civil de solucionar los temas de corrupción en ese país y
debido a que está financiado con dinero proveniente de los países miembros de la ONU.
Rosal considera que los movimientos ciudadanos deben continuar porque los cambios de fondo están lejos de concretarse, ya que creer que la corrupción es el único mal, considerar que los casos detectados en 2015 son los únicos, que el nuevo presidente es el hacedor de todo y olvidar que tenemos una justicia comprometida son algunos de los principales enemigos de ese país.
“Quedarnos así como estamos, significaría morir en el arranque, negar el camino recorrido y lograr que no pase nada”, aseguró.