Sergio Mattarella, la carta fuerte de Matteo
El actual juez constitucional cuenta con una larguísima trayectoria en la historia de la antimafia italiana

MILÁN, 31 de enero.— Si las estrellas se alinean para Matteo Renzi, presidente del Consejo de Ministros en Italia, el próximo presidente de la República Italiana (el doceavo) será por primera vez un originario de Sicilia, palermitano “de una sola pieza”.
Sergio Mattarella, de 74 años y actual juez constitucional, ha sido ministro de Defensa, vicepresidente del Consejo de Ministros en el gobierno de Massimo D’Alema, ministro de Educación, ministro para las Relaciones con el Parlamento y siete veces diputado, cuenta además con una larguísima trayectoria en la historia de la antimafia de este país, sobre todo, después del asesinato a manos de la Cosa Nostra en 1980 de su hermano menor Piersanti Mattarella, quien en ese momento era el presidente de la región siciliana.
Nacido en Palermo en 1941, el candidato de Renzi, que irónicamente es su exacto contrario en la manera de ser, cuanta con todas las cartas en regla para poder ser el próximo jefe de Estado.
Católico, reservado, prudente, capaz de hacer comentarios irónicos pero siempre pronunciados en voz baja, quienes lo conocen dicen que cuando toma una decisión es difícil que alguien o algo lo haga cambiar de idea.
“Es un hombre vertical capaz de discutir días enteros para encontrar un compromiso de su adversario, pero también para ser inamovible si debe defender un principio, una regla o un imperativo moral”, señaló alguna vez un político acerca de Mattarella.
“¿Tienes presente cómo es Renzi?, pues Mattarella es todo lo contrario. Ama tener privados sus espacios, evita las telecámaras, habla en voz baja y cultiva la virtud de la calma, del equilibrio y de la prudencia”, señala Sebastiano Messina, articulista del diario La Reppublica.
De hecho, en estos días, diversos analistas lo califican como una persona “de una sola pieza”, “que camina con la espalda recta” y hasta dan cuenta de su estilo callado comparándolo con Mario Monti, quien aunque también era serio, dicen que de frente a Mattarella, Monti parecería que estaba siempre en carnaval.
Para darse más idea de qué material está hecho Mattarella hay varias anécdotas que circulan en estos días en que el Parlamento está decidiendo el futuro de Italia. Por ejemplo, cuentan que en 1990, siendo ministro de Educación con el gobierno de Giulio Andreotti, renunció a su cargo porque su entonces jefe (Andreotti) había impuesto la confianza a la llamada ley Mammi, un regalo que el exministro Craxi había hecho a la naciente red de televisión de Silvio Berlusconi.
En ese entonces, Mattarella había sido el personaje más convencido en que esa ley beneficiaría en todos sentidos al entonces empresario que poquísimos años más tarde debutaría en la política.
Era la noche del 26 de julio de 1990 cuando Mattarella dimitió como ministro de Educación porque Andreotti había puesto la confianza sobre la ley Mammi, aquella que sanaba definitivamente las tres redes televisivas del Cavaliere. Cuando lo hizo, sin alzar la voz ni tampoco utilizando adjetivos polémicos, sólo dijo: “Consideramos que dar la confianza para violar una directiva comunitaria es, en línea de principio, inadmisible”.
Mattarella ha sido parlamentario de 1983 al 2008, atravesando las épocas políticas de la Democracia Cristiana, después del Partido Popular Italiano y después del Partido de la Margarita. Actualmente es juez constitucional por nómina parlamentaria , pero desde hace al menos siete años, no pone un pie en la Cámara de Diputados ni en ninguna sede de ningún partido.
Y aunque nunca se ha registrado al Partido Democrático (PD, cuyo secretario general es precisamente Matteo Renzi) todos sus amigos y colegas que antes militaban como él en la Democracia Cristiana ahora están con el PD.
Fue también Mattarella quien, siendo ministro de la Defensa, abolió el servicio militar obligatorio.
Un episodio que sin duda marcó a Mattarela, fue el asesinato de su hermano Piersanti, quien cuentan las crónicas de la época, murió entre sus brazos. Fue en aquel momento en que decidió continuar la historia política de Piersanti que nunca accedió a las propuestas de la Cosa Nostra.
Fue así que empezó su militancia en la Democracia Cristiana para arrebatarle el partido a Salvatore Lima e Vito Ciancimino, políticos claramente ligados a la mafia.
Para recomponer el hecho de los contratos amañandos en las obras públicas, Mattarella elige al joven profesor universitario Leoluca Orlando, quien también había sido colaborador de Piersanti, hoy actual alcalde de Palermo.
Premier cabildea votos
El primer ministro italiano, Matteo Renzi, llamó ayer a las fuerzas políticas a elegir como nuevo presidente de Italia al juez constitucionalista, Sergio Mattarella, en la cuarta votación que se realiza hoy en el Parlamento.
Al término de la tercera votación, en la que —como estaba previsto— no hubo resultado, Renzi pidió a los mil nueve grandes electores (entre parlamentarios y representantes regionales) dar una señal de responsabilidad y apoyar a Mattarella.
Dijo esperar que en la cuarta votación, de hoy, y en la que ya no se requerirá de 75 por ciento de la votación, como en las tres primeras, sino la mayoría simple, el constitucionalista y exministro de 73 años sea electo como nuevo jefe de Estado.
“Mattarella es un servidor del Estado, una personalidad autorizada y estimada por todos”, declaró.
Aparentemente el Partido Democrático (PD), de Renzi, y otras formaciones políticas garantizarían la elección del candidato.
Sin embargo, el derechista partido Forza Italia, del ex primer ministro Silvio Berlusconi, se niega a aceptar a Mattarella, al considerar que fue impuesto por el primer ministro.
Giovanni Toti, el parlamentario de Forza Italia, anunció que los electores de su partido votarán en blanco, mientras los medios aseguraron que Berlusconi estaba furioso por haber quedado fuera de la jugada.
Las diferencias entre Berlusconi y Mattarella datan de la década de los años 90, cuando el actual juez constitucional era ministro de Educación y renunció en protesta por la aprobación de una ley que legitimaba las televisoras del fundador de Forza Italia.
—Notimex