Shia LaBeouf, rebelde como McEnroe

Quien interpreta al tenista en el filme Borg vs. McEnroe, dice que tiene varios paralelismos con el famoso deportista. “Es parte del sentimiento de catarsis que tuvo esta película para mí” 

TORONTO.

La película Borg vs. McEnroe, que se presentó en el Festival Internacional de Cine de Toronto, no tiene como gran estrella a Shia LaBeouf, porque tal como en la vida real, en la historia tiene más protagonismo Björn Borg (interpretado por Sverrir Gudnason). Pero Shia, quien interpreta a John McEnroe, sigue siendo el más famoso. Tras el estreno del filme, el actor habla en entrevista, entre otras cosas, sobre los paralelos de la fama en el tenis y Hollywood.

LaBeouf, quien comentó que no conoció a McEnroe porque “es una persona muy ocupada”, dice que no sabía jugar tenis antes de esta película.

“La verdad, lo aprendí como un baile, como movimientos de danza. Podrías haberme dado 20 años y jamás jugaría como McEnroe. Desde el principio del proceso, después de las pruebas de cámara, sabíamos exactamente lo que necesitábamos y lo aprendí como si fueran pasos de baile.

“Nunca había jugado al tenis. Incluso en el rodaje me rompí el pie practicando con Sverrir Gudnason. Y me llevó tanto tiempo recuperarme que no pude volver a jugar”, explicó Shia, a quien ya le habían ofrecido interpretar a McEnroe antes y se negó.

“Aquel guión era una sátira y no me pareció que lo estaban tratando (a McEnroe) con respeto. Ni siquiera le tenía empatía. Era como un grito de payaso. No era necesariamente el rol de McEnroe que me atrajo.

“Pero a mí me había gustado la primera película del director Janus Metz. Cuando filmamos Fury vimos religiosamente su película Armadillo y le robamos algunas cosas. Y cuando me enteré que estaba preparando una nueva producción, leí el guión y me emocionó. Me pareció una poesía y sentí mucha catarsis”.

Al cuestionarle sobre si el tenista es un incomprendido, por toda la rebeldía o el odio que expresaba en medio de un partido, el protagonista de Transformers (2007) dice que  “en cierta forma es como ver Amadeus, donde él era el personaje de Mozart. Y yo vi muchas veces Amadeus”.

“No creo que nadie haya entendido bien a McEnroe. Él era demasiado joven cuando empezó. Todo era demasiado rápido y fuerte. Sólo trataba de ganar. Recién después que terminó aquella temporada (que muestra la película) empezó a plantearse quién era y lo que quería”.

El perfil rebelde de John McEnroe se parece bastante a la fama de Shia LaBeouf. Mientras McEnroe era famoso por pelearse o insultar dentro del court de tenis, Shia ya era famoso en el cine cuando, por ejemplo, en 2005 la policía tuvo que intervenir porque había amenazado al vecino que le bloqueó la entrada de su garaje.

Desde entonces, tuvo diversos altercados que deveron que ser resueltos con la intervención de la policía, que incluyeron arrestos y cargos de invasión de propiedad privada en varias ocasiones, además de entrar a un programa de alcoholismo. Resumiendo: Shia LaBeouf no tiene la mejor fama en la vida real... tal cual como John McEnroe.

El actor que se indentifica, hasta cierto punto, con la rebeldía de John McEnroe. “Es otro de los paralelos que siento con él. Es parte del sentimiento de catarsis que tuvo esta película para mí”.

¿Es una forma de mostrar que la gente tampoco te entiende, como a McEnroe?, se le cuestionó.

“Y sí, es toda una catarsis. Tengo que insistir en el tema, pero no quiero ponerme el pie en la boca. Cuando leí el guión me di cuenta de los paralelismos, y por eso me identifiqué tanto cuando la hicimos, aunque no tuve ninguna reflexión durante el rodaje, pero al verla me siento muy orgulloso de toda la producción, porque expresa algo que siento muy profundamente”.

El actor reconoce que no cree haber agregado mucha ficción a este personaje.

“Para escribir el guión ya habían investigado bastante y es muy verídico. Mucho de lo que se ve, al menos la parte de McEnroe, está todo en internet. La puedes ver como un partido de tenis y nosotros mismos lo ensayamos como una coreografía de ballet, incluyendo los insultos y gritos. Literalmente, repetí lo mismo frente a una pantalla, antes de filmar cada escena, para ver cómo se veía todo. Lo pintamos con  pinceladas perfectas”.

LaBeouf narró que no sabía mucho sobre McEnroe, “no sabía mucho sobre cómo se había criado y cómo fue que se volvió tan gritón en su casa o las cosas que le daban miedo”.

“Era alguien de baja altura que nació en Queens, un área muy difícil para crecer. Y creo que entró al mundo del tenis en una forma diferente. Su padre lo empujó a tal punto de no ser suficiente si hacía las cosas a la perfección. Y mi empatía pasa por el hecho de que no había forma de que pudiera ganar. Es lo que lo hizo tan competitivo en la vida. Lo respeto por haber podido exponerse y ser tan vulnerable para exhibir tantas emociones”.

El actor californiano aseguró que le gusta la imagen pública que McEnroe consiguió.

“No tengo nada más que respeto y amor por él. Creo que es un hombre que le interesó más el dinero que el arte. Lo dice en su última biografía. Las obras de arte que compraba, eran sólo por tener capital. Se quedó con sus obras de Andy Warhol hasta que pudo venderlo por el precio correcto.

“Y en el libro compara el arte con el deporte. Le gustaba la idea de un artista que expone su vida por un ideal, eso creo que es la actuación, igual que el deporte, hombres ordinarios con determinaciones extraordinarias que también se exponen al público”.

Nuevo duelo

La rivalidad entre el sueco Björn Borg y el estadunidense John McEnroe tuvo una nueva edición el pasado fin de semana en la Laver Cup, un torneo de exhibición que enfrentó a dos equipos integrados por Roger Federer, Rafael Nadal y Alexander Zverev como representantes de Europa, contra Juan Martín del Potro, Nick Kyrgios y Denis Shapovalov al frente del equipo Resto del Mundo.

El formato es similar a la Rider Cup del golf que enfrenta a los equipos de Europa frente a EU. Ahora fue encabezado por dos históricos del tenis como Borg y McEnroe, y se dividió en tres jornadas con cuatro partidos al día (tres individuales y un dobles), jugado a tres sets y con el último parcial en un súper tie break a 10 puntos.

Los juegos, realizados en Praga, dieron puntaje diferente a cada jornada: el viernes valían un punto, los del sábado dos y los del domingo tres, y el ganador resultó el equipo de Europa, capitaneado por Borg y en el que lucieron juntos los mejores del mundo: Roger Federer  y Rafael Nadal, en el partido de dobles del sábado.

Europa ganó por marcador de 15-9, y aunque no es un torneo oficial, sí tuvo una gran respuesta del público en Praga y de los televidentes, además sirvió para rendir tributo a Rod Laver, y a históricos como Borg y McEnroe.

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