Eddie Redmayne, en el cuerpo equivocado
El actor da vida a Lili Elbe, una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre que se sometió a un cambio de sexo en los años 30 del siglo pasado

CIUDAD DE MÉXICO
Llevar al cine la historia de Lili Elbe, una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre (Einar Wegener), fue un proyecto perseguido durante años por la actriz Nicole Kidman, pero encontró puerto en el joven actor Eddie Redmayne, quien interpreta a una de las primeras personas en someterse a una reasignación de sexo, transexualidad, aunque el término aún no se acuñaba como tal.
La chica danesa, situada entre los años 20 y 30 del siglo pasado, cuenta la historia de amor ficticia entre Elbe y la también artista danesa Gerda Wegener. En torno a algunos de los matices de Lili, Redmayne (ganador del Oscar el año pasado por el filme La teoría del todo) expuso el cómo, hoy en día, aún es difícil ser uno mismo.
“Lili Elba fue una mujer extraordinaria, que vivió a inicios de siglo XX, vivió como Einar Wegener y se convirtió en la primera transexual con la primera operación de reasignación de sexo. Lo que es extraordinario de Lili es que nació en una época donde no había casos previos, no había mujeres transgénero, estaba consciente de ello, tuvo la valentía y el valor para perseguir el llevar una vida auténtica, lo que hallo muy interesante.
Muchas veces oímos que te dicen: ‘Sé tú mismo’. Suena como lo más sencillo de hacer en el mundo, pero no lo es, particularmente para ella. Realmente fue una enorme batalla a la que se comprometió, pero tuvo el valor y ganó. Se volvió ella misma”, resaltó.
Cuando me preparaba para interpretar a Lili, muchas de las mujeres transgénero, todas en realidad, me comentaban que sabían que estaban en el cuerpo equivocado al que habían sido asignadas, desde que tienen memoria, a los tres o cuatro años. Una de las cosas que realmente me conmovió fue que te atrevas a ser tú mismo, suena sencillo, pero creo que es de lo más difícil en la vida”, agregó.
TRAZANDO UNA PAREJA ENAMORADA
El amor es otra de las aristas a explotar, tal vez la piedra angular del filme y para ello se explora en la relación de Einar (Lili) y Gerda Wegener, quien deberá enfrentarse a la encrucijada de su vida: acompañar a su marido en su transición a la feminidad, pese a estar deshecha por dentro, o dejar a su aún amado a la deriva.
“Gerda fue una mujer formidable, de nuevo, vivió en el siglo XX, era una artista, trabajó de forma independiente, tenía ambiciones en una época en la que para las mujeres no era muy común, tuvo un amor formidable por Lili, quien vivió como Einar Wegener al principio.
Una de las cosas extraordinarias que tiene el filme para mí es que se aborda la profundidad del amor, lo extraordinario que puede llegar a ser, el cómo no está definido por género, por sexualidad, por la raza, por la religión, va más allá y se trata del alma. Esto es llamado La chica danesa, una increíble, única y bella historia de amor”, destacó Redmayne.
La comisionada de personificar a Gerda es Alicia Vikander, actriz que ha sido motivo de elogios por esta cinta, así como por Ex Machina. Acerca de cómo fue el compartir cartel con la actriz, el histrión de El destino de Júpiter descubrió algo en su compañera de reparto.
Es una actriz fenomenal, tiene una mezcla formidable de técnicas, también es una bailarina. Pero lo que me voló la mente es que tiene esta relación profunda de visceralidad con sus emociones. Tiene una audacia que está a otro nivel, me alentó a sacar este papel, lo digo en serio. Una de las grandes dichas del filme fue trabajar con ella”.
El utilizar indumentarias femeninas y explorar la feminidad son algunos de los retos en los que se involucró el actor de Los miserables, hecho que quedó aún más asentado en una escena primordial de la cinta y con la que Redmayne sintió cierta afinidad.
“Me relaciono con Lili en el baile, en su primera aparición en público, ella tiene cierta tranquilidad en el sentido de que siente que está jugando este juego con su esposa, es como una especie de capricho, de diversión, de broma, pero también experimenta un alto miedo.
Está el furor de ver a las mujeres, el cómo se manejan, mezclarse con ellas, el acercarse a un hombre, y eventualmente ser besada por uno. Ese peligro y miedo es una especie de sensación que teje algo equiparado al placer que experimenta” concluyó.
hch