‘México fue un choque astral’; Ida Vitale abre la Filuni
La centenaria poeta uruguaya, quien vivió exiliada en México de 1974 a 1984, ratificó su amor por el país azteca

Cuando llego de vuelta a México, realmente lo que una ha hecho o no ha hecho me importa poco. Lo que me importa es volver a recuperar años muy, muy, muy felices”, comentó ayer con voz potente una radiante Ida Vitale (1923), quien a sus 100 años no dudó en aceptar la invitación de la UNAM para participar en el conversatorio inaugural de la sexta edición de la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni).
La poeta, ensayista, traductora y crítica literaria uruguaya se refirió a los años cuando vivió exiliada en el país azteca, de 1974 a 1984, debido a la dictadura en la nación sudamericana.
Fueron años felices no sólo porque me iba de un país que no estaba en muy buenas condiciones políticas, sino porque llegué a descubrir una maravilla a la que me habían acercado, ese lujo de literatura que es la mexicana”, afirmó durante la charla Érase un bosque de palabras, en la que conversó con el poeta español Luis García Montero y la escritora mexicana Rosa Beltrán, coordinadora de Cultura UNAM.
México era todo, la historia, la historia historia y la otra; esa que no aparece organizada en los libros, pero que es básica. La que asimilamos por nuestra propia cuenta, cuando descubrimos, así, solos, a un poeta extraordinario, una poesía, una prosa de lujo, una historia cultural sorprendente.
Todo aquello implicaba un cambio y, para mí, un choque definitivo, maravilloso. Cuando uno dice un choque, se tiende a pensar en una catástrofe. No, fue un choque astral, diría”, agregó ante el aforo lleno del Salón Clementina Díaz y de Ovando.
Rosa Beltrán confesó que, “cuando invitamos a Ida para venir a inaugurar la Filuni, la respuesta fue: ‘¡A México sí voy!’. No lo podíamos creer. Había venido a FIL antes, pero ahora es una proeza.
Sus años de exilio la marcaron como poeta y nos marcaron. Fue una época extraordinaria para la cultura en México. Ida conoció a los más grandes. Trabajó con Octavio Paz en Vuelta, con Huberto Batis en unomásuno y con Fernando Benítez. Y fíjense qué distintas corrientes unos y otros. Conoció a Gabriel García Márquez, a Álvaro Mutis. No hay autor o autora que no toque en esta experiencia de su exilio”, explicó.
La Premio Cervantes 2018 también habló de Uruguay, en donde vive desde 2016, tras una estancia de 30 años en Estados Unidos. “Uno tenía que comparar todo el tiempo lo que era nuestra historia, cortita, pequeña, prolija, limpita, cuidada, pero poca. Uruguay, consciente de que era chico, estuvo siempre muy abierto a lo mejor del mundo. Hay cosas que uno no agradece en el
propio país; pero ésa sí, sin duda la agradecí, tuve muy buenos maestros”.

Vitale confesó algunos secretos: que de niña usaba “ropa de segunda y tercera mano”, que en una época coleccionaba palabras raras. “Seguramente me gustaron cosas horribles en determinado momento”.
La autora de los poemarios La luz de esta memoria (1949) y Tiempo sin claves (2021) consideró que “es la oportunidad de decir que a mí la prosa es lo que más me importa en el mundo. Me llevo más o menos bien con la poesía; pero, con la prosa, siento además que me plantea dificultades más que la poesía. La poesía es cosa de ritmo, de buen o mal gusto, pero la prosa es todo.
Creo que todos vamos por el mundo destinados a ser un cubito de prosa que quede ahí para siempre, completando los grandes panoramas culturales que a veces nos superan. Bueno, esto es mucha prosa ya, ¿no?”, añadió con humor para cerrar su participación.
García Montero indicó que el mundo poético de Vitale “es una toma de conciencia de que las cosas cambian, que hay movimiento en la realidad; y que, por eso, la poesía es una forma de conocimiento que se pregunta constantemente qué cabe en las palabras.
El trabajo de Ida tiene que ver con el rigor en la elaboración, la reflexión y la utilización de las palabras. El lenguaje es un campo de operaciones. Su poesía es una ecuación que no quiere cerrarse, es una interpelación de la realidad. Es la poesía de una mujer que ha querido conocerse a sí misma, el diálogo de su identidad abierta con el mundo”, concluyó.
DEMOCRACIA Y LECTURA
Con una revaloración del papel que las universidades públicas deben tener en la construcción y la defensa de la democracia en sus países, los rectores Leonardo Lomelí, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Rodrigo Arim, de la Universidad de la República de Uruguay (Udelar), invitada de honor, inauguraron ayer la VI Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni).
Arim dijo que la Udelar, que celebra su 175 aniversario, “es una universidad de movimientos”. Y que las universidades públicas “deben cambiar sin perder la esencia, estar atentas a las demandas de justicia social, de las transformaciones. La respuesta no debe ser el conservadurismo”, sentenció.
Lomelí, por su parte, destacó la necesidad de promover la lectura. “Según los resultados de PISA 2022, 55% de los estudiantes de América Latina y el Caribe no tenían suficientes habilidades básicas en esta área. Aunado a esto, el Inegi destaca que el porcentaje de población lectora disminuyó 14.6% entre 2015 y 2024.

Estos indicadores son preocupantes, ya que la capacidad de comprender y reflexionar conceptos, datos e ideas centrales de un texto es fundamental; no sólo para el desarrollo intelectual y académico, sino también para generar una participación activa y crítica en la sociedad”, agregó.
Y concluyó que la Filuni, que presentará 300 actividades hasta el próximo domingo, “tiene la responsabilidad de visibilizar este fenómeno y fomentar una discusión constructiva para revertir estas tendencias”.
-Virginia Bautista
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