Luis Humberto Crosthwaite en la cuerda floja de la ficción

Después de 14 años de silencio, el autor presenta El último show del elegante Joan, un libro cargado de humor negro con personajes cotidianos que están en el límite de su existencia

Luis Humberto Crosthwaite
Luis Humberto Crosthwaite

Un imitador de Joan Sebastian que no logra atraer público al restaurante en quiebra donde trabaja, dos maestros de poesía que chocan en una batalla épica para defender el honor del verso y un joven escritor que abandona la literatura para convertirse en contador de una empresa familiar, son algunos de los personajes que desfilan por las páginas de El último show del elegante Joan, el más reciente libro del Luis Humberto Crosthwaite (Tijuana, 1962), en lo que significa su retorno a la literatura, luego de 14 años de silencio.

“Estos personajes caminan en la cuerda floja de la realidad, que es lo común a todos nosotros, pero los está llamando una realidad alternativa, casi como si estuvieran perdiendo la razón; son personajes que están al límite y que deciden huir por la puerta falsa de una realidad alternativa”, explica el también autor de Aparta de mí este cáliz, con ficciones cargadas de humor negro, con una colección de personajes cotidianos que están en el límite de su existencia.

Y agrega: “Así me he sentido yo también en muchos momentos de mi vida, cuando he caminado sobre esa cuerda floja sin saber realmente a dónde voy o si voy a caer, y por eso me gusta capturarlos en ese instante”, dice a Excélsior Crosthwaite, uno de los autores más emblemáticos de la frontera norte, que en este volumen también dedica un homenaje a la poesía y a la música.

¿Dónde nace el personaje que le dio título a esta antología? “Lo que sucede es que muchas veces la realidad no nos llena o no nos da lo que queremos, entonces uno tiene que decidir por tomar la puerta falsa. Este cuento surge de un momento en el que Karla (su pareja) y yo fuimos a un restaurante de mariscos en Tijuana, que nos gusta porque los miércoles es dos por uno y ahí canta un señor que se hace llamar El Tigre Joan, quien no es tanto un imitador de Joan Sebastian, sino alguien a quien le gusta cantar sus canciones.

“Aquel día en particular me llamó la atención que la gente a su alrededor no le estaba haciendo mucho caso, pero él seguía cantando feliz de la vida, como si estuviera en un auditorio. Luego hubo un momento en que dijo: ‘Mañana voy a salir a hacer una película’ y entonces me pregunté si aquello sería real, si lo estaría imaginando o si es la forma como él se ve a sí mismo. Así que, cuando salimos de comer, me obsesioné, como me sucede con los cuentos, con la historia y le di la vuelta. Así surgió la mayoría de los cuentos de este libro”, acepta.

¿Cazando personajes de la realidad? “Después de tantos años en esto, ya tengo abiertas unas antenas parabólicas en busca de historias y una circunstancia o una anécdota se puede convertir en una historia hasta que acepto que esa anécdota se ha posicionado de mí y quiere que la escriba, quiere que yo escriba el cuento”.

¿Por qué le interesó recrear un duelo de poetas que parecieran pelear Kung-Fu, pero con versos? “La poesía me ha acompañado desde siempre, pero es la primera vez que a un libro le dedico el tema de la literatura y tiene la intención de que la poesía y la literatura en general sea un aire fresco que atraviese todo todos los cuentos. En ese sentido, éste es mi libro más referencial hacia lo literario”, cargado de citas de Quevedo, de Pablo Neruda y de referencias a Antón Chéjov, como en el cuento Estás mojado, ya no te quiero, inspirado en un relato del autor ruso.

¿Y el Kung-Fu? “Soy muy fan de las películas de Kung-Fu, me encantan que se maneje la fórmula del maestro, donde los personajes piden ser alumnos del maestro y ellos aparecen viejos y con unas barbas y pelos blancos larguísimos. Así que en este cuento se amalgamó de forma natural mi lectura de poesía con el cine chino”.

¿Cuál es su búsqueda en el cuento? “Yo me siento como un relojero, en esta época sin relojes. Me veo como el señor que está moviendo las piececitas en un espacio muy pequeño para que todo funcione. Eso es lo que me encanta del cuento como género y, además, así es como lo enseño. Te diría que soy muy chejoviano, así que el cuento debe ser un universo en el que caben las piezas necesarias, a diferencia de la novela, donde todo cabe si lo acomodas bien.

“A mí me parece que el cuento es complicado de hacer y de lograr el efecto para que funcione. Mientras que en la novela, que es un género expansivo, arrojas páginas, personajes y esperas que todo funcione bien después escribir 300 cuartillas”, concluye.

  • TÍTULO: El último show del Elegante Joan.
  • AUTOR:  Luis Humberto Crosthwaite.
  • Editorial: Penguin Random House, México, 2024; 199 pp.