Confrontan cuerpo y tiempo en imágenes con movimiento

El videoartista estadunidense, Bill Viola, exhibe ocho obras representativas en su primera exposición individual en México

El agua se vuelve un medio plástico en las videoinstalaciones del artista estadunidense Bill Viola, en cuya obra cohabitan lo visual con lo sonoro y la tecnología de punta con el antiguo art. Fotos: Cortesía INBA
El agua se vuelve un medio plástico en las videoinstalaciones del artista estadunidense Bill Viola, en cuya obra cohabitan lo visual con lo sonoro y la tecnología de punta con el antiguo art. Fotos: Cortesía INBA

CIUDAD DE MÉXICO.

El estadunidense Bill Viola (1951), uno de los artistas vi­vos más relevantes de la esce­na contemporánea, exhibe su primera exposición individual en México en el Ex Teresa Arte Actual, donde se puede apre­ciar hasta el 28 de agosto ocho videoinstalaciones de media­no y gran formato representa­tivas de su trabajo.

Bill Viola. Tiempo suspen­dido, que buscan crear una experiencia inmersiva, visual y sonora, propone también un diálogo con el espacio arqui­tectónico del museo ubicado en el Centro Histórico.

En el trabajo de Viola co­habitan “lo visual con lo so­noro, la tecnología de punta con el antiguo art, la mística cristiana con el pensamien­to oriental, la búsqueda de la dignidad con el sentir más primigenio”, detalla el INBA en un comunicado.

Estamos hablando de al­guien que sin lugar a dudas revolucionó el arte vinculado con la imagen en movimien­to”, comentó Lucina Jiménez, directora del INBA.

Si alguien transformó el sentido del arte a través no sólo del uso de la tecnología, sino de la construcción ar­tística en donde la imagen se constituía como un fenómeno que iba más allá de la repre­sentación, es Viola”, agregó.

Añadió que, según el ar­tista, “empezó a reflexionar en el vínculo filosófico de un arte con los sentidos más profundos de la humanidad, y tiene que ver con esa relación entre la vida y la muerte, con lo sagrado, con las maneras de representar la trasfigura­ción de lo humano”.

La exposición toma como eje conceptual la idea del cuerpo confrontado al tiem­po. “Devenir en que se de­mora el transcurrir de la condición humana y desde el cual el cuerpo se revela como signo y gesto resonante”.

Creada a partir de 1970, la obra de Viola concita la inte­gración de poderosas imáge­nes concebidas mediante la exploración de técnicas au­diovisuales y el uso de nuevas tecnologías, lo cual le ha otor­gado un reconocimiento in­ternacional por la novedad de sus procesos de experimen­tación y su profundidad con­ceptual, se explica.

Durante los años 80 y 90, Viola comenzó a incorporar referencias directas a la histo­ria del arte en sus obras de vi­deo, poniendo en diálogo una visión mística cristiana con pensamientos orientales.

Algunas de las obras de Viola acercan a la vivencia de visiones “sobrenaturales”, en las que cierta experiencia mística se comunica median­te los elementos básicos de la naturaleza: agua, aire, fuego y tierra, que adquieren un ca­rácter simbólico. En especial, el agua se vuelve un medio plástico para transmitir con­ceptos como la disolución, la purificación y el renacimiento.

Visita nuestras Galerías

Te invitamos a ver nuestro contenido en redes de:

Opinion y Trending

Visita nuestra Última hora

LECQ