Operación de mototaxis, al alza sin regulación
En la periferia, el servicio de mototaxis ha crecido al margen de la ley y bajo el crimen organizado; tan sólo en Iztapalapa, el número de mototaxis pasó de siete mil 500 en 2018 a más de 25 mil en la actualidad

Para los habitantes de la periferia de la Ciudad de México, las motocicletas adaptadas como mototaxis se han convertido en el principal medio de traslado.
Sin embargo, se trata de un sistema informal que ha crecido al margen de la autoridad y, en muchas ocasiones, a merced del crimen organizado.
Las unidades, motocicletas modificadas con cabinas metálicas o de plástico, circulan principalmente en alcaldías como Iztapalapa, Tláhuac, Iztacalco, Azcapotzalco y Milpa Alta.
En Iztapalapa la situación es crítica: operadores consultados por Excélsior estiman que el parque vehicular pasó de siete mil 500 unidades en 2018 a más de 25 mil en la actualidad.
Hugo Negrete, representante de Mototaxis Remex, una de las rutas alimentadoras más grandes de la zona, justificó este crecimiento desmedido por la alta demanda de los vecinos en los ocho barrios de la demarcación, especialmente en San Lucas y Santa Bárbara, donde los llamados “carritos chinos”, que pueden transportar hasta a cuatro pasajeros, cobran una tarifa inicial de 15 pesos.
COBRO DE PISO
Aunque la movilidad que ofrecen es indispensable, la expansión del servicio ha abierto espacios para la extorsión.
Bajo el anonimato, vecinos y choferes denuncian que operan ante la mirada “indolente” de las autoridades.
“Es una necesidad, nos sirve para llegar al Metro, al mercado, para movernos entre los barrios, pero sabemos de casos donde los choferes pagan al crimen el cobro de piso (…) y la autoridad, viendo”, relató una habitante de la zona que pidió mantenerse en anonimato.
Al respecto, el líder de Remex admitió que, aunque su ruta no ha sido afectada recientemente, el fenómeno es real.
Hemos sabido de casos, en esta ruta no, pero sí se da, hay que pagar. Sí, ha llegado a pasar, pero son personas de otros lugares, no son de aquí dentro de los mismos ocho barrios, son otras personas de otros lados que quieren venir de repente (a cobrar cuota) y pues le tienes que entrar (…) sí he escuchado.”
Alejandro, un conductor de la zona, señaló que la falta de vigilancia es total.
A pesar de que el gobierno capitalino anunció recientemente un esquema de regulación para vehículos eléctricos personales (scooters y bicicletas) que entrará en vigor el 1 de julio e incluirá la obligatoriedad de placas, licencia de conducir y restricciones de circulación, los mototaxis quedaron fuera de la normativa, lo que para los choferes representa un “alto margen de operatividad” para la delincuencia.
“Ha habido compañeros que nos han asaltado (…) tampoco hay vigilancia. No hay”, afirmó Alejandro.

IMPULSAN REGULACIÓN
Ante la falta de orden institucional, son los propios transportistas quienes impulsan su regulación ante la alcaldía encabezada por Aleida Alavez y el gobierno central para ser reconocidos como “transporte de barrio”.
Actualmente, operan sin concesiones ni placas, identificándose únicamente con logotipos propios.
“Llevamos 15 años aquí y en otros lugares llevan 30, 35 o hasta 40 años esperando una regularización”, apunto Negrete.
Actualmente las unidades operan sin concesiones ni placas oficiales, aunque cada organización utiliza logotipos propios para identificar a sus conductores.
Seguimos en la lucha para que seamos reconocidos y dejemos de ser irregulares. Nosotros tenemos un logotipo que nos distingue, pero no contamos con placas ni concesión hasta el momento.”
En tanto, el secretario de Movilidad, Héctor Ulises García Nieto, reiteró en conferencia de prensa que los mototaxis no son un servicio regulado ni permitido en la ciudad.
El funcionario admitió que la autoridad desconoce con precisión cuántas unidades de este tipo circulan actualmente en la capital, dejando al sistema en un limbo jurídico y de seguridad.