“La misión principal del gobierno es proteger la vida de los ciudadanos”. Así comienza el Plan de Acción de Seguridad Vial de la ciudad de Nueva York. Esta nos parece una misión adecuada, sin embargo esta medida ha fallado alrededor del mundo, ya que cada día mueren 3 mil 287 personas por incidentes viales. Esto equivale a que cuatro aviones Airbus A380 --la aeronave comercial más grande del mundo-- en su máxima capacidad se accidentaran todos los días. La Ciudad de México aporta a esta cifra casi 1,000 víctimas al año, de las cuales aproximadamente la mitad son peatones.

El Día Internacional del Peatón se conmemora cada 17 de agosto. Recordando a la primer víctima peatón, una irlandesa llamada Bridget Driscoll quien fue atropellada por un automóvil en el Reino Unido.
Este lamentable hecho sucedió un 17 de agosto de 1896 en la ciudad de Croydon, ubicada al sur de Londres. El juez que llevó el caso declaró que un incidente de este tipo no volvería a pasar. Al día de hoy, más de medio millón de personas han muerto por colisiones viales únicamente en el Reino Unido.
¿Cuál es el fin de conmemorar un día del peatón?
Abrirle paso a los vehículos motorizados tiene un precio muy alto, costo que los urbanistas, ingenieros de tránsito y tomadores de decisiones han estado dispuestos a asumirlo. Es tiempo de revertir esto ya que, como diría el innovador ex-alcalde de Bogotá Antanas Mockus, “la vida es sagrada”.
¿Cómo puede la Ciudad de México ser más amable para el peatón? La nueva Ley de Movilidad indica, en su artículo sexto, que la prioridad y la distribución de recursos presupuestales seguirán una jerarquía en donde el peatón es primero, los ciclistas ocupan el segundo lugar, los usuarios del transporte público el tercero, el transporte de carga el cuarto y, por último, el automóvil. Por lo que --en teoría-- los recursos que se inviertan en movilidad no continuarán favoreciendo el uso del automóvil y se empezará a construir una ciudad más segura y cómoda para los peatones.
Sin embargo esta Ley de Movilidad puede convertirse en letra muerta si no tiene un presupuesto asignado.
Para evitarlo, el artículo 32 garantiza un “Fondo Público de Movilidad y Seguridad Vial”. El gobierno de la ciudad se apoyará en la Secretaría de Movilidad (cuyo logo, a manera simbólica, es una pirámide invertida en la que el peatón se encuentra sobre todos los demás usuarios de la vía pública) para determinar qué recursos tendrá a su disposición, cómo serán utilizados y quién lo administrará.
Habrá que realizar proyectos que sigan los lineamientos de la movilidad urbana sustentable y de la filosofía Visión Cero, donde ningún lesionado ni muerto por incidentes viales es aceptable. En México existen diversas organizaciones que pueden guiar –en conjunto con el gobierno– estos proyectos. Me refiero a ITDP México, CTS EMBARQ, Liga Peatonal, Bicitekas, entre otras. A nivel técnico podríamos basarnos en los increíbles manuales de diseño vial de la Asociación Nacional de Oficiales del Transporte (NACTO por sus siglas en inglés) y a un nivel más teórico en el libro Walkable City (Ciudad caminable) de Jeff Speck.

Con la campaña #PrimeroSoyPeatón recordamos que todos somos transeúntes y que empezaremos a construir, mano a mano, una ciudad donde el peatón tenga la preferencia.
Una vez que se aclare que un peatón muerto no es simplemente un daño colateral del urbanismo moderno podremos construir la ciudad alrededor de los niños, ancianos, personas con discapacidad y no alrededor de los vehículos motorizados. Una ciudad donde el peatón llegue del punto A al punto B de la manera más eficiente; aunque todos los demás actores de la vía pública tengan que disminuir su velocidad, esperar más tiempo, poner más atención, hacer estrictos exámenes de manejo y pagar lo justo por estacionarse. Una ciudad peatón nos conviene a todos.
Mientras más ciudadanos caminen, pedaleen y usen el transporte público, perderemos menos tiempo en el tráfico, mejorará nuestra calidad del aire, haremos más ejercicio y habrán menos incidentes viales. Y, quienes realmente necesiten usar su coche, estarán menos estresados.
Esperemos que este esfuerzo de sociedad civil y del gobierno de la Ciudad de México se vea reflejado en las calles. Ya que cada día somos más pies apasionados por construir ciudades caminables.
@cafedada
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