Táctica y estrategia desde una silla de ruedas
La silla de ruedas no le impide a Diego Rebolledo ser técnico de la Sub 13 con los Potros del Atlante. A sus 20 años, estudia la licenciatura de Educación Física y Deporte en Cancún

CIUDAD DE MÉXICO.
La primera vez que Diego Rebolledo metió las narices en una cancha de futbol lo hizo en el barrio. Lo pusieron hasta el fondo, con todo y silla de ruedas. Portero, donde menos daño hiciera. En ocasiones la hacía de héroe, usted sabe, las piedras, que hacen de portería, muy cerca y las llantas grandes y estorbosas. Pero la mayoría de las veces Diego se convertía en un jugador de palo, mirando correr a los chamacos a lo lejos, sumirse en sus pensamientos, mientras los otros patean la pelota y reclaman no sé qué cosa.
Así aprendió a observar a los que sueñan con ser algún día futbolistas famosos, de ésos que salen en la TV. Pero también lo hizo mirando a los profesionales desde el aparato televisor. Como aquella tarde de partido entre Pumas y Cruz Azul, Diego de 11 años viendo el partido y jugando a ser director técnico desde la casa, siempre postrado en la silla de ruedas. Tantas veces observó a los Pumas, su equipo favorito, que se atrevió a indicar éste y otro cambio. Su mamá, que lo escuchaba, quedó con los ojos abiertos cuando el técnico universitario realizó los cambios, como si hubiera escuchado al chamaco de la silla de ruedas.
¿Por qué no te haces locutor?”, le dijo la mamá. Diego tenía otros planes. Le dijo: “quiero ser técnico de Primera División”.
Diego Rebolledo tiene 20 años, es técnico de la Sub 13 en las fuerzas básicas del Atlante y cuenta su historia a la distancia. Al parecer es el primer entrenador de futbol con parálisis cerebral.
Recuerda que “al nacer tuve asfixia durante unos 20 segundos, suficiente para dañar el sistema motor. Puedo mover manos y pies, pero nunca he caminado, mi tronco no tiene la suficiente fuerza para sostenerme. Pasé directamente de la andadera a una silla de ruedas”.
Diego platica que vive con una familia ‘pambolera’, por lo que no pudo sustraerse a la pasión por el balompié. Pero lo hizo a su manera. “Me ponían en la portería o de plano en el banquillo, en el equipo de mis tíos. Me emocionaba porque me sentía un estratega de verdad”.
Su historia tuvo un giro cuando Diego fue invitado por el exfutbolista Omar Terrazas a narrar un partido en el estadio Andrés Quintana Roo entre los Potros y las Chivas. Aquella tarde se repitió y el jovencito fue invitado al Centro de Formación para observar de cerca los entrenamientos.
Apenas escucha el nombre de Gabriel Pereyra y a Diego se le escucha muy entusiasmado. “Es un verdadero ángel. Lo conocí en los entrenamientos y pronto nos hicimos amigos. Gaby me invitó a trabajar formalmente a su lado, como auxiliar de la Sub 15, con la que ganamos el campeonato nacional”.
Diego estaba acostumbrado a las promesas que se dan a los discapacitados, así que se quedó mudo cuando el “Místico” lo invitó a un trabajo de manera oficial. “Todavía recuerdo los ojos de aquellos niños, cuando me vieron en silla de ruedas y Gabriel les decía que yo iba a ser su entrenador. Con el tiempo se han acostumbrado, pues es el trabajo el que me respalda”.
Porque Diego no sólo se conformó con mirar los juegos desde su silla. Aprendió de memoria las plantillas de los equipos de la Primera División, de la Liga de Ascenso, la Liga de España, la Premier y la Champions. También ha leído libros como Liderazgo, de Alex Ferguson, así como La metamorfosis, de Pep Guardiola.
Actualmente estudio la licenciatura de Educación Física y Deporte y después quiero tomar el curso de entrenador de futbol. Ir paso a paso, obtener el diploma, luego un trabajo en Tercera , Segunda y así, hasta llegar a Primera. Me imagino que lo conseguiré entre los 30 y 40 años”.
Aquél que lo mire en silla de ruedas podría imaginar a un técnico débil o temeroso. Sin embargo, Diego aprendió de Gabriel Pereyra a ser disciplinado, directo, estricto, aunque justo con los jugadores. “¿Alguna tarjeta roja?, hasta el momento ninguna, pero eso no quiere decir que me quede callado cuando siento que el árbitro en turno marcó algo incorrecto”.
Reitera su inclinación por estrategas como Alex Ferguson y Pep Guardiola. “Sir Alex fue un verdadero demonio con el United y Pep hizo lo que quiso en el Barcelona”.
Además,presume seguir de cerca los movimientos de Memo Vázquez y Tuca Ferretti. “Memo se hijo técnico muy joven e hizo campeón a Pumas. De Tuca me gusta la agresividad que transmite a sus equipos”.
Se le pregunta si sabe de un técnico de futbol con alguna discapacidad y de inmediato nombra al técnico de la Selección de Uruguay, Óscar Washington Tabárez, quien sufre el síndrome de Guillain-Barrè que afecta el sistema nervioso.
Al técnico se le ha visto con ayuda de bastones e incluso en carrito motorizado. Diego dice: “yo quiero ser el primer técnico de futbol con parálisis cerebral”. Algo que parece un sueño.
Y como tal, hay noches que Diego se sueña mayor de edad dirigiendo en Primera División o en la Champions. “En mis sueños ya no aparecen Leo Messi o Neymar, pues se han retirado. Llego a mirar en la cancha a un jugador que será mi hijo”.
Hace un año que Diego recibió muestras de cariño por parte de los jugadores de fuerzas básicas, los papás de los jovencitos e incluso del equipo de ascenso. Le llegó de sorpresa una silla eléctrica, la que le permite moverse con mayor facilidad en los entrenamientos.
Gabriel fue el culpable, pues organizó rifas con los papás, se rifaron licuadoras, viajes y algunos jugadores del Atlante regalaron guantes, zapatos y playeras también para rifarse. Todos participaron y es algo que no se olvida”.

cva