Rayados de gloria

Siempre es mucho más sencillo pontificar con el periódico del lunes

Muchas felicidades al Club de Futbol Monterrey por su consagración, en la que, probablemente, sea la aduana más inaccesible del futbol mexicano: una final en el Azteca. Rayados terminó redondeando un año espectacular luego de transitar una temporada extremadamente complicada.

La sensibilidad de la afición regia estuvo a flor de piel desde la trágica (deportivamente hablando) derrota frente a su clásico rival en la final del Apertura 2017.

Desde allí para acá, la paciencia de la hinchada de La Pandilla ha sido igual a cero. Ante la primera dificultad, el estadio BBVA se convirtió en una olla de presión. Este ambiente cuasi hostil lo sufrió Diego Alonso desde que puso un pie en la Sultana del Norte, situación que no se pudo descomprimir ni con la victoria de sus dirigidos ante Tigres en la final de la Concacaf.

Esta atmósfera negativa seguramente influyó en algunas de las decisiones deportivas erróneas de Diego y su equipo de trabajo, las cuales determinaron que la directiva del club tomará la decisión de prescindir de sus servicios antes de terminar el torneo.

Ante esto, debo reconocer mi sorpresa, Rayados repatrió a Mohamed. Aún estando en desacuerdo, siempre hay que ser muy prudente al opinar sobre las determinaciones internas de los clubes, porque sólo las personas que trabajan allí tienen la información suficiente para contemplar todas las variables que hay que analizar en decisiones estratégicas como la de la contratación de un entrenador. La vuelta del Turco es el mejor ejemplo de ello.

Siempre consideré inútil las discusiones sobre quién es el mejor estratega. No sólo porque en ello entran en juego los gustos, sino también los contextos. Así como entiendo que la elección de Zidane era inmejorable para remplazar un estilo totalmente opuesto de dirección, rechazado por el vestidor merengue, como el que ejercía Rafa Benitez, El Turco terminó siendo el mejor DT del mundo para este momento del Monterrey.

Muchos de los que culparon a Mohamed de la dolorosa derrota ante Tigres, ahora, seguramente, estarán hablando de la influencia en el resultado final de los cambios del argentino en el Azteca.

Desgraciadamente, como sucede en estos casos, me moriré con las ganas de saber qué hubiesen dicho en aquella oportunidad si Avilés no hubiera fallado el penal y Rayados se hubiese consagrado, o ahora, de la salida de Pizarro, si América hubiese levantado la Copa... Siempre es mucho más sencillo pontificar con el periódico del lunes.

Enhorabuena para el universo Rayado y un feliz año 2020 para todos.

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