Los plumas…
El ahora desaparecido Toreo de 4 Caminos sirvió de escenario para un duelo que se desarrolló entre un recién importado a nuestro país, el cubano Ultiminio Sugar Ramos, contra un zurdo capitalino de técnica depurada, Vicente Saldívar. Corrían 26 días del mes de ...
El ahora desaparecido Toreo de 4 Caminos sirvió de escenario para un duelo que se desarrolló entre un recién importado a nuestro país, el cubano Ultiminio Sugar Ramos, contra un zurdo capitalino de técnica depurada, Vicente Saldívar. Corrían 26 días del mes de septiembre de 1964, con el coso del Estado de México abarrotado y luego de casi 12 asaltos el pupilo de Adolfo Negro Pérez impuso su ley para arrancar una etapa brillante de campeones mundiales mexicanos pluma. Hoy en día Ultiminio es considerado entre los monarcas nacionales.
El llamado Zurdo de Oro estableció ejemplos de cómo se debe llevar una carrera deportiva. Serio, de carácter reservado, afecto al gimnasio, concentraciones largas en el estado de Guanajuato. Del título mundial hizo varias defensas. Enemigos formidables fueron el galés Howard Winstone y el japonés Mitsunori Seki, pero la faja la perdió frente a otro japonés, Kuniaki Shibata, en Tijuana en diciembre de 1970.
De igual manera surge, luego de hacer un camino callado pero preciso por la experiencia adquirida, un boxeador de estilo alegre, vivaracho, de manos rápidas y resistencia granítica: Salvador Sánchez Narváez, nacido en las montañas cercanas al Distrito Federal, la gente que asistía a las queridas Arena México y Coliseo capitalino ya estaba enterada de la calidad de este joven que causaba grata impresión al verlo boxear. Chava logra derrotar a un adversario muy duro, Danny López, en Phoenix, Arizona, el 2 de febrero de 1980 para colocarse la diadema mundial pluma. De ahí al momento de su partida tan sólo pasaron un poco más de dos años, que fueron suficientes para dejar una huella profunda en el mundo del boxeo que le recuerda con cariño y reconociendo que fue probablemente uno de los mejores de la categoría pluma de todos los tiempos.
Salvador noqueó categóricamente al boricua Wilfredo Gómez el 21 de agosto de 1981 en Las Vegas, Nevada, provocando aquella idolatría especial a su persona por parte del aficionado, luego derrotó en 15 asaltos al ghanés Azumah Nelson, el 21 de julio de 1982. Unos días después se nos adelantó.
La categoría pluma es tan importante como los gallos para el boxeo mexicano. La lista de boxeadores que se han puesto una faja mundial es larga y sustanciosa. Rubén Olivares, Juan Manuel Márquez, Marco Barrera, Érik Morales, Marcos Villasana y otros que engrandecen y dan la relevancia mencionada.
Mañana sábado le toca mostrar esa grandeza a Jhonny González, que siendo dueño de esa faja que representa a todos aquellos que han lidiado batallas grandiosas. El rival del capitalino es un muchacho joven de Guyana, Clive Atwell. 25 años, invicto con 12 peleas profesionales y hambre de triunfo. Es el tipo de compromiso que guarda incógnitas importantes dado el desconocimiento del palmarés del joven sudamericano, pero que Jhonny deberá resolver de manera solvente y aseada. La experiencia está del lado del mexicano, pero cuidado deberá tener porque, además de poder, el guyanés sabe de las mieles del triunfo por haber sido medallista en Juegos Panamericanos.
