¿Quiénes jugaron el quinto partido?

La afición al futbol es fiel reflejo de la sociedad. Con un voto piensan que las cosas van cambiar, pero eso no va a suceder mientras la población no tenga la capacidad de hacer conciencia para exigirse a sí misma modificar las cosas de abajo hacia arriba y no esperar ...

La afición al futbol es fiel reflejo de la sociedad. Con un voto piensan que las cosas van cambiar, pero eso no va a suceder mientras la población no tenga la capacidad de hacer conciencia para exigirse a sí misma modificar las cosas de abajo hacia arriba y no esperar a que un solo hombre, el elegido, sea capaz de hacerlo; en otras palabras, si la plantilla de jugadores de la selección nacional tiene la misma preparación, capacitación y mentalidad de generaciones pasadas, jamás podrá dar un salto de calidad, a pesar del cambio en la dirección técnica.

Estamos siendo testigos de una carnicería de Juan Carlos Osorio y echando a un lado los verdaderos problemas como son las limitaciones de los futbolistas, técnicos, clubes y hasta de la misma crítica. La mayoría exige como si el Tricolor estuviera haciendo algo por debajo del promedio, como si tres o cuatro veces hubiera jugado los cuartos de final de un campeonato mundial.

Ninguno de los críticos de Osorio y defensores de los técnicos caseros jugó un partido de semifinal de Copa del Mundo, es más, hay algunos que jamás fueron seleccionados nacionales, otros que solamente participaron contra la República de Corea en 1980 y varios extranjeros que tampoco fueron elegibles para representar a su país, es decir, están viendo las cosas como siempre, desde abajo. Los peores son los que ya tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron, Justo se cumplieron diez años del fracaso de Hugo Sánchez en el preolímpico y eso le costó el puesto en la mayor cuando era señalado como el elegido para llevar al cuadro tricolor a zonas inalcanzables.

La gran mayoría está olvidando que Osorio está dirigiendo a un grupo de jugadores suplentes en Europa y ése puede ser el gran error del entrenador, exigir más allá de las posibilidades reales de los futbolistas.

De ninguna manera son malos, pero no se reconoce su verdadero potencial y estar poniéndolos fuera de la realidad sigue representando un costo para los resultados deportivos, no pueden dar más, porque no les alcanza.

En el Mundial de 1998, México utilizó, por primera vez, a un jugador con más de cien partidos internacionales, Claudio Suárez; en 2002, fue Alberto García Aspe; en 2006, Pável Pardo; en 2010, Gerardo  Torrado y Cuauhtémoc Blanco; en 2014, Rafael Márquez, Andrés Guardado y Carlos Salcido, y en 2018 podrán ser también tres, Guardado, Javier Hernández y Giovani dos Santos.

Con un poquito de análisis numérico, podría cambiar el discurso, de ahí la crítica y la percepción verdadera del aficionado.

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