BOLA OCHO
La cuenta regresiva rumbo al Campeonato Mundial está poniendo nerviosos a todos, como si fuera la primera vez que la Selección Mexicana llegara con un mar de dudas al evento. Podríamos decir que es un comportamiento normal donde se destaca la crítica al director ...
La cuenta regresiva rumbo al Campeonato Mundial está poniendo nerviosos a todos, como si fuera la primera vez que la Selección Mexicana llegara con un mar de dudas al evento. Podríamos decir que es un comportamiento normal donde se destaca la crítica al director técnico. Pesimismo y miedo en esta ocasión por debutar, por segunda vez, contra el campeón del mundo, en esta ocasión Alemania, recordando que en 1962 lo hizo contra Brasil que había obtenido el título en 1958; es más, pudiéramos decir que el Scratch du Oro comenzó la defensa del primer campeonato precisamente frente a México y lo hizo ganando dos goles por cero con tantos de Zagallo y Pelé.
Si los pesimistas supieran lo que ha pasado en los años que tienen el número ocho en el último dígito se lanzarían al vacío. En 1928, la Selección debutó en una competición oficial y perdió siete goles por uno ante España; en 1938 no recibió el aval para participar en el Mundial de Francia; en 1948 el mundo estaba en reconstrucción, pero México fue goleado cinco por uno por Independiente de Mendoza de Argentina; en 1958 llegó la primera buena noticia al conseguir en Estocolmo el primer punto en Copa del Mundo al empatar con País de Gales a un gol; en 1968, la Selección Olímpica perdió la medalla de bronce con Japón en medio de una lluvia de cojines en el Estadio Azteca; en 1978, la bautizada esperanza verde encabezada por Hugo Sánchez se ubicó en el último lugar del Mundial de Argentina; en 1988 llegó lo peor con
el castigo de dos años de toda actividad internacional por utilizar jugadores de mayor edad en una eliminatoria Sub 21, conocidos
como cachirules; en 1998, estuvieron a punto de mandarle dos auxiliares a Manuel Lapuente ante la desastrosa etapa de preparación
que se reflejó en el Mundial, donde fue capaz de ganar sólo a un equipo que se quedó con diez jugadores a la media hora del partido,
la República de Corea; en el 2008 otra vez hizo el papelón la representación olímpica al quedar eliminada de los Juegos de Beijing, demostrando que el mencionado Pentapichichi no estaba tocado por
Dios y que no siempre fue triunfador.
Las historias no son buenas y el camino a Rusia 2018 está lleno de minas enterradas como si el técnico en turno, Juan Carlos Osorio, fuera el primero que generara dudas. Sí, es extranjero. Sí, su metodología confunde. Sí, sus rotaciones no convencen. Sí, su discurso se ha agotado, pero nadie le puede quitar el beneficio de la duda, la merece. Lo mismo que los jugadores que tienen como objetivo el ganar el campeonato. Si no se piensa en grande, jamás se crece.
