Huella inmarcesible

El doctor Roger Gilbert Bannister, el gigante de La Milla, el primer hombre en la historia en correr la distancia 1.609.3472 metros en menos de 4 minutos, falleció el domingo en la noche en Oxford, a la edad de 88 años. Su registro de 3:59.4 aquel 6 de mayo de 1954 en ...

El doctor Roger Gilbert Bannister, el gigante de La Milla, el primer hombre en la historia en correr la distancia (1.609.3472 metros) en menos de 4 minutos, falleció el domingo en la noche en Oxford, a la edad de 88 años.

Su registro de 3:59.4 aquel 6 de mayo de 1954 en la pista de ceniza de Iffley Road, del Club Achilles en Oxford, representa un mojón luminoso, eterno, en el deporte. Su trascendencia es la del precursor que, con esfuerzo, voluntad acerada, valor, audacia, abre la mente y muestra la vida bajo otro prisma y perspectivas: lo que parece imposible en realidad sí es posible.

Acaso en eso estribe el gran mérito de Bannister. Antes de que el neozelandés Sir Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay hollaran la cumbre del Everest, once expediciones habían fracasado. Rompieron los grilletes de la mente, la liberaron, y otros cruzaron los 4 minutos y alcanzaron el techo del mundo.

Aquel 6 de mayo, las circunstancias parecían adversas. Un fuerte viento soplaba por la pista y cruzaba a ráfagas las tribunas de madera. A las 18 horas empezó el desafío que era como la punta dorada de la flecha de una serie de acontecimientos que empezaron quince años atrás.

En una atmósfera eléctrica arrancaron tres atletas, Bannister, de 25 años, 1.87 m – 70 kg, iba acompañado de dos liebres, Chris Brasher y Chris Chataway. El ritmo de las dos primeras vueltas lo marcó Brasher, seguido de Bannister y Chataway; éste se lanzó a fondo a partir de los 800 m y Bannister corría atrás en frenética persecución. A 210 m de la meta rebasó a Chataway —quinto lugar en los 5,000 de los JO de Helsinki, 1952— y Bannister se vació en el esfuerzo en la curva y en la recta casi hasta desfallecer: ¡3:59.4!

Los cuatro minutos en La Milla se habían convertido en una obsesión. Encendieron la chispa los suecos Günter Hagg y Arne Andersson, leñador de Gotemburgo. Aquél era una máquina que batió diez RM en 82 días; éste, un atleta de letal velocidad terminal. Sacudieron a Europa con sus enfrentamientos. Redujeron la milla a 4:01.6 y 4:01.4.

Bannister tenía 13 años de edad y 18 cuando la final olímpica de Londres se corrió bajo un aguacero con la victoria de los suecos Henry Eriksson y Lennart Strand. Un año después, en 1949, Bannister corrió la milla en 4:16.2.

Pero algo debió observar el periodista sueco Erik Rudbeck cuando el 7 de junio de 1949, según lo refiere el italiano Quercetani, escribió en la página de Idrottsbladet con el título “Drommit av Bannister”, “La milla del sueño de Bannister”, y lo señalaba como el hombre que podría romper los cuatro minutos. Y fue más allá cuando subrayó: aunque “no parece un atleta que pueda lanzarse sólo a la conquista del récord”. Cinco años antes se presagiaba que Bannister, que fue entrenado por el austriaco Franz Stampfl, tendría éxito en el desafío.

Su cuarto lugar en los 1,500 m en los JO de Londres espoleó su espíritu. Había otros dos hombres con perspectivas, el autraliano John Landy, 4:02.1 en 1952, entrenado por el legendario Percy Cerutty, y Wes Santee, de EU, que marcó 3:42.8 en los 1,500 m.

46 días después de la hazaña de Bannister, el australiano Landy, el 21 de junio en Turkú, rompió el RM en 3:58.0.

El 7 de agosto, los dos gigantes sostuvieron un duelo táctico espectacular en La Milla del Siglo en los Juegos del Imperio Británico. Landy (3:59.6) al frente fue batido por Bannister con cambio de ritmo en la recta final (3.58.8). Finalizó su carrera con otro triunfo en los Campeonatos de Europa, en Berna, en 1,500 con 3:43.8.

Con el récord mundial y estas dos victorias dejó huella inmarcesible.

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