La mediocridad de las Chivas no cambia
Si no es por la tabla de cocientes, el Guadalajara podría ser el segundo equipo que desciende un año después de ganar el campeonato de Primera División, eso quiere decir que se trata de uno de los peores monarcas de la historia y demuestra que la liguilla resulta a ...
Si no es por la tabla de cocientes, el Guadalajara podría ser el segundo equipo que desciende un año después de ganar el campeonato de Primera División, eso quiere decir que se trata de uno de los peores monarcas de la historia y demuestra que la liguilla resulta a veces circunstancial, ya que la tendencia mediocre del equipo rojiblanco se mantiene.
El desaparecido Club Marte tiene la marca del peor campeón del futbol mexicano. Se coronó en el torneo 1953-54 y una temporada después ocupó el último lugar, por lo que bajó a la Segunda División. El Veracruz es segundo. De ocupar la cima en la 1949-50, pasó a la sima en 1951-52, mientras que el Atlas invirtió tres años para convertirse del mejor, en 1950-51, al peor, en 1953-54.
El Guadalajara se coronó en el Clausura 2017, tras disputarse 23 jornadas desde entonces, es penúltimo si sumamos los puntos del Apertura 2017 y lo que va del actual Clausura 2018. Monterrey encabeza dicha clasificación con 48 unidades, seguido del América con 42 y Tigres con 40, mientras que en la parte baja destacan el Querétaro, que llegó a 23, las Chivas marchan con 22 y por detrás únicamente está el Veracruz, con 19.
Otra forma de demostrar la mediocridad de un mediocre es haciendo matemáticas simples. En las tres últimas temporadas, a partir del Apertura 2015, se han disputado 91 partidos de campaña regular. En esas 91 jornadas, las Chivas han ocupado todas las 18 posiciones del primero al último lugar, sin embargo, la mayor carga está en el último tercio. Del primero al sexto puesto ha estado en 26 ocasiones, del séptimo al duodécimo en 27 y del décimo tercero al último en 38 oportunidades.
Por supuesto que las finanzas de un equipo son la parte más importante, pero si Jorge Vergara y José Luis Higuera hubieran hecho aritmética básica, no debieron autorizar la salida de José Juan Vázquez y Carlos Fierro y el propio Matías Almeyda tendría la justificación para no seguir como pastor del Rebaño.
Por años y décadas, el Guadalajara ha demostrado que no tiene nivel competitivo para mantenerse entre los primeros lugares. No es cuestión de refuerzos, más bien, entrenadores capacitados en fuerzas básicas para sacar jugadores talentosos, uno tras otro, para exportarlos, transferirlos al mercado nacional y formar una columna vertebral para solidificar a un equipo que no tiene otra grandeza más que la popularidad.
El campeonato sirvió para recibir abrazos y felicitaciones, pero le cerraron la puerta en el festejo a la tendencia negativa que nunca se fue, ya que el título se gana, como dicen, en otro torneo.
