Abolición de ideas caducas
La abolición del descenso es tan antigua como la misma existencia de la Segunda División, casi siempre impulsada por equipos involucrados en bajar a la segunda categoría, o bien, para aumentar las plazas en la Primera División. La idea es regresar nuevamente a 20 ...
La abolición del descenso es tan antigua como la misma existencia de la Segunda División, casi siempre impulsada por equipos involucrados en bajar a la segunda categoría, o bien, para aumentar las plazas en la Primera División. La idea es regresar nuevamente a 20 clubes, pero suspender el ascenso y descenso por cuatro años.
Una parte fundamental del estancamiento del futbol mexicano son los puntos de vista que no han evolucionado en medio siglo. No hay nuevas ideas, producto de un proceso de observación y análisis, sobre todo entre quienes tienen tantos años alrededor del medio, juzgando con los mismos parámetros que en los años setenta, olvidando que Televisión Independiente de México fue la encargada de transmitir los primeros fracasos de la Selección desde Puerto Príncipe en 1973.
La Liga comenzó con ocho escuadras, en octubre de 1922, y en 1986 llegó a un máximo de 21, indicativo de numerosas expansiones o promociones. La liguilla no fue una propuesta de la televisión, más bien una idea del Toluca, apoyada por el Guadalajara, para darle interés al campeonato, que lo había perdido con todo y las reminiscencias del Campeonísimo, el bicampeonato de los Diablos Rojos y el surgimiento de Cruz Azul. A la parte baja de la tabla también se dio un incentivo, con una fase final para decidir el descenso, en el que Chivas estuvo a punto de participar en 1971.
La FIFA modificó de dos a tres puntos por victoria en 1994, y los torneos cortos comenzaron en 1996. Con tantas reformas, el futbol mexicano no ha despegado como quisieran. Todavía se sigue culpando al sistema de competencia como el promotor de la mediocridad, pero nunca se reconocen como mediocres los que, precisamente, se coronaron en liguilla sin ser los superlíderes y ahora son críticos del reglamento, mucho menos mencionar a los incompetentes que forman jugadores limitados en fuerzas básicas y entrenadores que buscan como prioridad el resultado y no el marcador.
De hecho, la Liga Mexicana se juega con el sistema de Copa del Mundo: Primera fase de clasificación y una segunda ronda a eliminación directa, como lo hacen también en el futbol americano o el beisbol de Grandes Ligas, pero ahí no hay críticas, eso quiere decir que hay un sesgo deliberado que destruye. El futbol mexicano necesita un método de evaluación para promover la excelencia a través de promedios. Clasificar los que sumen 30 puntos o más, y dirijan los que tengan 50 por ciento de productividad en un mínimo de 50 partidos; si bajan, destituirlos en automático.
