Axioma Rojinegro

Uno de los axiomas principales del balompié mexicano es la recontratación de técnicos desgastados que agotaron el discurso. No es simplemente futbol, más bien, carencia de métodos de evaluación para poder tomar buenas decisiones. El Atlas es un equipo tan antiguo ...

Uno de los axiomas principales del balompié mexicano es la recontratación de técnicos desgastados que agotaron el discurso. No es simplemente futbol, más bien, carencia de métodos de evaluación para poder tomar buenas decisiones. El Atlas es un equipo tan antiguo como el América y, pese a que lleva 66 años sin ganar un campeonato, cuenta con miles de seguidores fieles que esperan ver algún día el despertar rojinegro.

El Atlas promedia el décimo lugar en el campeonato de liga, una posición por debajo de la media tabla, pero si mencionamos a Morelia, Monterrey y Pachuca que ocupan el noveno, y el León el décimo, no está tan mal ubicado. La presión y desesperación por alcanzar nuevas glorias los ha llevado a cometer los mismos errores de directivos de antaño o de otros clubes, utilizar la vieja fórmula de “más vale viejo por conocido”. Pasó con Tomás Boy, José Guadalupe Cruz y sucederá con su nuevo estratega Rubén Omar Romano.

El Jefe llegó para el Apertura 2012 con un currículo de 153 victorias por 156 derrotas y el 45.3 por ciento de productividad. Con el cuadro de la academia por fin pudo llegar a tener dos juegos ganados más que los perdidos, 185 por 183, pero solamente subió en dos puntos porcentuales la efectividad, a pesar de clasificar tres veces a la liguilla, no llegó a la ronda semifinal. Aquí demostramos que Gustavo Matosas no era como lo pintaban y en 15 jornadas degollaron su cabeza, trajeron a un debutante, Gustavo Costas, y corrió la misma suerte que el uruguayo, decidieron entonces utilizar el librito y contratar al Profe Cruz.

José Guadalupe Cruz se respalda por haber llevado al Atlante a ganar su más reciente campeonato a finales de 2007, pero numéricamente está muy por debajo de niveles aceptables. Llegó para el Apertura 2016 con 26 derrotas más que sus victorias y el 41 por ciento de productividad. En tres torneos completos, más dos jornadas del presente Clausura 2018, ganó 19 y perdió 22 para un 42 por ciento de efectividad, eso sí, fue aclamado por llegar dos veces a cuartos de final, el blasón que suele poner la ignorancia.

No conforme con ello, ahora llevan a Rubén Omar Romano y piden el “beneficio de la duda”. Los directivos son alimentados por opiniones sin fundamento de la gente de futbol, que no estudia y menos  entiende que hay tendencias que no van a cambiar. Rubén llega con siete derrotas más que las victorias. El tiempo no lo dirá, lo confirmará.

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