Sin temor al sorteo
Después de conocer a los 32 clasificados a la Copa del Mundo, comienza la especulación sobre la composición de los ocho grupos de la fase final. Nadie puede adelantar nada con certeza y será uno de los sorteos con más especificaciones, a pesar de que las urnas ...
Después de conocer a los 32 clasificados a la Copa del Mundo, comienza la especulación sobre la composición de los ocho grupos de la fase final. Nadie puede adelantar nada con certeza y será uno de los sorteos con más especificaciones, a pesar de que las urnas están distribuidas conforme a criterios deportivos, es decir, la clasificación mensual de la FIFA que, como otras disciplinas como el tenis o el futbol americano, utiliza una fórmula para obtener un ranking, algo que pocos entienden, los que no, siguen dañando al público con su ignorancia.
Como sucede con todos los países anfitriones, Rusia ha sido sembrada en el grupo A. Acto seguido, se sortearán las siete cabezas. También, como en otros deportes, se busca que los mejores exponentes lleguen a las últimas consecuencias y la FIFA siempre ha tratado de que Alemania y Brasil se enfrenten hasta la final; para ello, en el campeonato 2018, el campeón del mundo tendría que ir automáticamente a los grupos C o D, mientras que el scratch puede encabezar el E, F, G o H, de esta manera, se garantizará que de ganar sus respectivos grupos y seguir adelante, se verán las caras hasta el 15 de julio.
El segundo paso es elegir la urna que será sorteada y ahí empezarán las especulaciones de las bolitas frías y calientes. Uruguay, Colombia y Perú no pueden quedar en el grupo de Brasil o Argentina, por eso, las posibilidades de que México enfrente a alguna de las dos potencias sudamericanas es amplia. Tampoco el Tricolor podrá jugar frente a Costa Rica o Panamá, por ello, es muy factible que se complete la agrupación con una selección asiática y otra africana.
Con ese panorama, muchos se frotan las manos, pero hay que recordar que Túnez dio a África la primera victoria en campeonato mundial frente a México en 1978, después, empató con Angola en 2006 y derrotó a Camerún en 2014. Si tomamos en cuenta los resultados a partir del Mundial 1994 en la fase de grupos, se contabilizan dos triunfos contra selecciones asiáticas, uno ante diez coreanos en 1998 y otro con Irán en 2006, por último, frente a europeos se destacan tres ganados, tres empates y dos derrotas.
En la selección mexicana se debe depositar toda la confianza. En las dos ocasiones que Italia fue su cabeza de serie, ganó el grupo, y cuando México recibió ese honor no siendo anfitrión, quedó en segundo en 2006. Tuvo la osadía de vencer a Francia, pero fue una de las peores versiones del cuadro galo, incluso, sacó un empate a cero con Brasil como anfitrión, así las cosas, no hay que temerle a nadie y hasta sería interesante compartir grupo con Argentina para tratar de vengar dos eliminaciones o Alemania y Túnez para tomar revancha de 1978.
