Marcas moleras

El futbol mexicano es tan sui géneris y muy pocas veces hay coincidencias sensatas y verdaderas. La fecha oficial de fundación de la Federación es inventada, todo mundo se la pasa desconociendo el balompié antes de 1943, pero ahora se jactan publicando que México sí ...

El futbol mexicano es tan sui géneris y muy pocas veces hay coincidencias sensatas y verdaderas. La fecha oficial de fundación de la Federación es inventada, todo mundo se la pasa desconociendo el balompié antes de 1943, pero ahora se jactan publicando que México sí asistió a la primera edición de la Copa del Mundo de 1930, el famoso decreto presidencial que impedía alinear cinco extranjeros en la capital fue derogado a fines de los años 40 y no en el siglo XXI, por años, Gustavo Peña y luego, a Miguel España les hicieron creer que habían jugado 100 partidos internacionales, lo mismo a Hugo Sánchez, quien se creyó el pichichi de la selección, todo falso.

A principios del torneo Clausura 2008, el Guadalajara inscribió en su plantilla a Salvador Reyes para rendirle homenaje. Alineó como titular en la jornada uno frente a los Pumas, aunque se trató de una pantomima, condujo el balón y salió de cambio al minuto uno, estableciendo dos marcas, la modificación más rápida y la participación del jugador con mayor edad, 71 años y 141 días de nacido, superando por 28 años el registro anterior del rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Humberto Filizola, quien también fue registrado y jugó en la última jornada del campeonato regular 1993-94, a la edad de 44 años y 60 días.

 En 1998, para asegurar una buena entrada en el partido de despedida de la selección antes de competir en el campeonato mundial de Francia, la Federación le organizó un homenaje a Hugo Sánchez, quien ya contaba con 39 años y ocho meses. Llegó tarde, saltó en la oncena titular, puso en marcha el encuentro, fiel a su comportamiento marrullero, tomó el balón con las manos y así, cometiendo una falta le dijo adiós a la selección mexicana. Los puristas le colgaron la etiqueta del más veterano faltándole el respeto a Horacio Casarín, quien verdaderamente defendió por última ocasión al equipo mexicano en un torneo oficial, el Panamericano de 1956, a los 37 años y 10 meses.

 Ahora, otra vez la Federación se avienta la puntada de rendirle por segunda vez un homenaje a Cuauhtémoc Blanco. Recordemos que en 2008, por haberse presentado a la concentración al amanecer, quizás en estado inconveniente, el técnico en turno del Tricolor, el sueco Sven-Göran Eriksson, decidió separarlo del plantel por dicha indisciplina y comportamiento poco profesional. Entonces, en partido eliminatorio contra Canadá, celebrado en Tuxtla Gutiérrez, le hicieron una pancarta del adiós, ingresó al minuto 89, se cayó solo, lo amonestaron y tras el silbatazo final lo alzaron en hombros. Tal vez por temor a una floja entrada en el Azteca, Blanco recibe otro reconocimiento en partido amistoso contra Israel, juega gran parte del primer tiempo, hacer ver mal a los representantes que asistirán al Mundial de Brasil 2014 y rompe el registro de Sánchez al participar con 41 años y 131 días de edad.

No hay duda, los reconocimientos y homenajes en vida a Reyes y Blanco fueron más que merecidos, pero no en un partido oficial, ambos, integran la lista de los diez mejores en la historia del futbol mexicano. Cuauhtémoc es el mejor de todos los tiempos por su talento y extraordinarias actuaciones en competiciones oficiales, con un peso específico determinante, marcando diferencia lo mismo que en su tiempo don Salvador, que en paz descanse, a diferencia de Sánchez, quien únicamente se lució ante Sabadell, Cádiz, Mallorca, Elche, Celta y otros equipos de media tabla de la liga española. Nunca ayudó al Real Madrid a clasificar a la final de la entonces Copa Europea de Campeones y mucho menos lo hizo con la Selección Nacional, donde siempre se escondió entre lesiones, calambres, penales fallados, declaraciones y echando la culpa de todo a los dirigentes.

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