Por una época dorada pintada de blanco

Dramáticamente, la décima llegó para el equipo que siempre buscó como prioridad el marco contrario y, de nueva cuenta, el futbol conservador, calculador y cuyo resultado es más importante que el marcador, claudicó. Ejemplos hay muchos, empezando por Grecia, que hace ...

Dramáticamente, la décima llegó para el equipo que siempre buscó como prioridad el marco contrario y, de nueva cuenta, el  futbol conservador, calculador y cuyo resultado es más importante que el marcador, claudicó. Ejemplos hay muchos, empezando por Grecia, que hace diez años obtuvo la Eurocopa de Naciones pero no le alcanzó para más y como al propio Chelsea en la UEFA Champions League de 2012.

A pesar de que no definió el encuentro, Cristiano Ronaldo selló la goleada, dejando la marca de 17 anotaciones en una misma temporada europea y de alguna manera justificó el balón de oro obtenido en 2013. Pero, necesita ser más desequilibrante en los partidos importantes para evitar que Portugal vuelva a una recalificación y que el Madrid obtenga las supercopas española y europea y culminar con el Mundial de Clubes para sumar cinco títulos durante 2014.  

Carlo Ancelotti conquistó su tercer título como entrenador tras lograr dos con el AC Milán y ya se instala entre los más ganadores de los últimos años:  Tres  ligas, tres copas, dos supercopas, tres Champions, dos supercopas europeas y un Mundial de Clubes que hacen un total de 14, tres menos que José Guardiola, que llegó a 17 con el doblete del Bayern Múnich en el balompié alemán, ambos, los más ganadores en los últimos años, destacando que los 21 que tiene José Mourinho los ha cosechado en los recientes 12 años.

 El Atlético de Madrid se coronó en la liga española con 26 goles recibidos y llegó con seis encajados a la final de la UEFA Champions League, pero en poco más de media hora recibió cuatro, ecuación que demuestra que defenderse generalmente no arrojará resultados positivos. Se quedó a 122 segundos de ganar el trofeo por primera vez, recalcando que el gol del empate de Sergio Ramos llegó antes del minuto 93, es decir, la reposición de cinco minutos que agregó el árbitro holandés Björn Kuipers, no fue factor.

Diego Simeone, tan mencionado por la labor hecha con los colchoneros, no negó la cruz de su parroquia y terminó manchando la final protestando, demostrando nuevamente que los futbolistas de su país son buenos competidores, pero no saben perder. Con el Cholo son innumerables los casos en campeonatos mundiales, copa libertadores y todo tipo de competencias, en las que no reconoce la derrota y de alguna manera muestra su frustración por una carencia evidente de cultura deportiva. Para el Atleti y Diego hay una prueba más, enfrentar al mismo Real Madrid por el trofeo de la supercopa española a disputarse en agosto, previo al inicio de la temporada 2014-15.

 El Real Madrid vive una fiesta justificada. Por fin aparece su nombre entre el Barcelona,  Atlético de Madrid y Bayern Múnich, que opacaron sus intentos continentales y aquella campaña de los 100 puntos, las polémicas de Mourinho y los goles de Cristiano Ronaldo. La décima debe convertirse en un trampolín para ganar cinco títulos en 2014 y establecer una hegemonía en España. Tal vez no establezca una revolución futbolística, pero la contundencia, presencia y potencia son suficientes para imponer una época dorada pintada de blanco.

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