Sin reversa

Ahora no podemos contradecirnos y cambiar de opinión con respecto a la calidad que tuvo el torneo. El campeón tendrá la etiqueta que la mayoría le puso al campeonato: mediocre o hasta malo. Sobre todo al enfrentarse por primera vez dos equipos que no obtuvieron más de ...

Ahora no podemos contradecirnos y cambiar de opinión con respecto a la calidad que tuvo el torneo. El campeón tendrá la etiqueta que la mayoría le puso al campeonato: mediocre o hasta malo. Sobre todo al enfrentarse por primera vez dos equipos que no obtuvieron más de 50% de productividad durante la etapa regular. No tiene nada que ver el nombre de los clubes o la empresa a la que pertenecen, simplemente las estadísticas demuestran el verdadero nivel de competencia que actualmente tiene el futbol mexicano.

Por quinta ocasión la final la disputarán dos equipos que no se clasificaron a la liguilla entre los cuatro primeros de la tabla de posiciones. Por el campeonato 1988-89 se enfrentaron el sexto, América, contra el séptimo, Cruz Azul. Ambos habiendo cosechado 43 puntos de 76 posibles, es decir, con una productividad de 56 por ciento. En el Invierno 99 se repitió la combinación entre el seis y el siete, Cruz Azul y Pachuca, con 27 y 26 unidades, respectivamente. La Máquina con 53% de eficacia y los Tuzos apenas con 51. Por el título del Verano 2002 compitieron el séptimo y octavo lugares, Necaxa frente al América, ambos con 27 puntos, justo con la mitad de los 54 que pelearon al haber 19 equipos en Primera División. En el Apertura 2004 fue otro sexto contra un noveno, Monterrey ante la Universidad de México. Los Rayados con 53%, pero los Pumas con un promedio de reprobación de 45 por ciento. Ahora, por primera vez se enfrentarán dos escuadras que no alcanzaron 50% de eficacia durante la etapa regular. El duelo será entre el sexto y séptimo lugares, Pachuca frente a León, que sumaron 24 y 23 unidades.

La mediocridad, falta de espectáculo, tribunas vacías y disminución general del público por el futbol mexicano tienen que ver con la ausencia de objetivos de excelencia en el campeonato. Tiene que haber ocho clasificados y a fuerza un campeón. Si la participación en la liguilla se condicionara a una obtención mínima de puntos, los equipos se preocuparían por salir a ganar más seguido durante las 17 jornadas y se verían encuentros más atractivos como ha sucedido con la mayoría en la liguilla del Clausura 2014.

Al enfrentarse otra vez dos equipos que pertenecen a los mismos grupos empresariales, Carso y Pachuca, se cuestiona el tema de la multipropiedad que no está prohibida en la FIFA, simplemente recomienda que no afecte la competencia. No es sano, pero en la actualidad es muy difícil encontrar personas honradas, trayectoria intachable y negocios transparentes si a diario 20 millones 300 mil mexicanos que viven en el territorio nacional salen a cometer un acto ilícito de cualquier tipo, simple y hasta sanguinario.

Precisamente, acostumbrados a manipular cifras, desviar la atención, ocultar la verdad, medidas populistas, echarle la culpa a la autoridad, etcétera, no permite aceptar los análisis numéricos que indican un bajo nivel de calidad y competencia, sin embargo, los resultados de la selección mayor y los clubes a nivel internacional son una prueba contundente del verdadero nivel que tiene el futbol mexicano. Habrá campeón, festejos, entrevistas y felicitaciones, pero nunca como ahora, tan engañoso.

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