Y la sangre llegó al río
El próximo 11 de mayo se cumplen diez años de la batalla campal e invasión de campo durante el partido América frente a Sao Caetano, y también el 18 de mayo la Asamblea de Dueños celebra una década de fundación. A tanto tiempo, la violencia no ha sido controlada y ...
El próximo 11 de mayo se cumplen diez años de la batalla campal e invasión de campo durante el partido América frente a Sao Caetano, y también el 18 de mayo la Asamblea de Dueños celebra una década de fundación. A tanto tiempo, la violencia no ha sido controlada y mucho menos erradicada por no ser prioridad para los propietarios, por lo que la sangre ya llegó al río. Los acontecimientos registrados el sábado pasado en el Estadio Jalisco representan una tragedia para los heridos, algunos de gravedad, y sus familias, por las secuelas sicológicas y fisiológicas que dejarán una huella imborrable en su mente y cuerpo.
El 3 de diciembre pasado, en este mismo espacio advertimos que dicha tragedia estaba rondando al futbol tras las mantas amenazadoras que aparecieron en contra de Ricardo Ferretti en Monterrey, dentro del mismo Estadio Jalisco, afuera de las instalaciones de los clubes Atlas y Guadalajara, y la invasión de campo en la cancha de Ciudad de los Deportes. A las 11 horas con 38 minutos del domingo, la Federación Mexicana de Futbol emite un comunicado reprobando los hechos, pide justicia a las autoridades y en ningún momento habla de tomar cartas en el asunto para castigar al club organizador del partido y mucho menos al equipo cuyos aficionados generaron la desgracia.
Por intereses personales e institucionales de algunos directivos de alto rango, no se han tomado las medidas necesarias para prevenir y combatir la violencia. Las agresiones contra la policía comenzaron antes de concluir el partido, pero el comisario, aparentemente aleccionado en temas de violencia y racismo, no reportó nada al árbitro central para que interrumpiera de inmediato el encuentro entre Atlas y Guadalajara. La Liga MX, que gusta compararse con las mejores, no toma decisiones similares a la de otras competencias que, siendo rebasadas por el problema, recurren, además de una multa económica, a castigar a los clubes con partidos de veto y sobre todo descuento de puntos.
En diciembre de 2007, los dos clubes de Bucarest, Steaua y Dinamo, son obligados a jugar tres partidos sin público. Abril 2008, el gobierno argentino clausuró la tribuna principal del estadio de River Plate. Días después, la Federación de Israel castigó con descuento de dos puntos y cuatro en el siguiente campeonato al club Beitar de Jerusalén. Octubre de 2009: la UEFA descuenta tres puntos al Dinamo de Zagreb. Diciembre de 2009: el Tribunal Superior de Justicia de Brasil impone un castigo de 30 partidos sin poder jugar en casa al Curitiba. En Marruecos se sanciona con cuatro encuentros de veto al Wydad de Casablanca. Mayo de 2011: Colo Colo fue sancionado con dos partidos a puerta cerrada y otros dos con público restringido. Diciembre de 2012: el club alemán Dynamo Dresde es expulsado del torneo de copa. Abril de 2013: al AEK de Atenas le descuentan tres puntos y desciende a segunda división y, la más reciente en diciembre de 2013, cuando la justicia deportiva de Brasil castigó con 12 partidos de veto al Atlético Paranaense y cuatro al Vasco da Gama. Todos los casos, por actos vandálicos y hechos violentos de los aficionados de cada uno de los clubes mencionados muy similares a lo sucedido el sábado pasado en el Estadio Jalisco.
