Tragedia ronda al futbol

"Si nos vamos al descenso, ustedes se van al panteón”, “El problema eres TU… CA”, “Tuca, gracias y hasta nunca”, “Se van o se mueren”, “Antes del descenso conocerán el panteón”, “Lárgate, Vergara” y “Sentimiento secuestrado y 123 bandidos” ...

"Si nos vamos al descenso, ustedes se van al panteón”, “El problema eres TU… CA”,  “Tuca, gracias y hasta nunca”, “Se van o se mueren”, “Antes del descenso conocerán el panteón”, “Lárgate, Vergara” y “Sentimiento secuestrado y 123 bandidos” son mantas que algunos aficionados de los Tigres, Guadalajara y Atlas han colgado recientemente dentro de los estadios, afuera de las instalaciones de los clubes o en plena vía pública en protesta por derrotas, crisis o contratación de refuerzos.

La inconformidad llegó el sábado pasado al Estadio Ciudad de los Deportes, pero no a través de pancartas tras la eliminación de Cruz Azul, sino más grave aún, con una invasión del campo rompiendo vallas, golpeando policías y burlando la magra seguridad para buscar responsables entre jugadores y directivos celestes al acumular 32 torneos consecutivos sin ganar un campeonato de liga, cifra que suena más duro que 16 años sin coronarse.

Todas, pruebas de que, como sucedió con el territorio nacional, el futbol casi ha perdido el dominio del entorno cada vez más invadido por inconformidades sociales combinadas con las deportivas. Por eso, más de un político barato se puso contento con la calificación de la Selección Mexicana a la Copa del Mundo 2014, representativo utilizado siempre como escudo para mantener un humor positivo a pesar de las crisis económicas y sociales que vive la nación.

Así empezó el futbol argentino y el inglés. Brotes que, por exceso de confianza y falta de control, crecieron hasta convertirse en una bomba que explotó con numerosas víctimas dentro y fuera de los estadios. La liga poco puede hacer en materia legal, pero sí puede modificar sus reglamentos y castigar severamente a los clubes con el descuento de puntos por no cumplir con los protocolos de seguridad. Las cosas serían diferentes si el torneo siguiente Cruz Azul iniciara con cinco puntos menos. Eso terminó haciendo Inglaterra, Chile, Italia, Turquía, Polonia, Grecia, Holanda y hasta la Unión Europea.

La solución está a la vista de los organizadores, pero por intereses deportivos y muchas veces personales no se atreven a proponerlo. Pero el día de mañana, cuando la sangre llegue al río, será demasiado tarde y con voz entrecortada y habiendo perdido toda credibilidad pública, pedirán una disculpa a los familiares de las víctimas, prometerán trabajar con las autoridades locales y aprobarán un reglamento que castigue a los clubes con descuento de puntos por no contar con el suficiente dispositivo de seguridad.

No hace mucho comenzó una campaña para quitar alambradas de los estadios y, en términos generales, el público se ha comportado a la altura. Volver a ponerlas representaría un retroceso si es que el futbol pretende convertirse en un espectáculo seguro. La solución no está en la vallas de protección, sino en la tabla de posiciones.

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