Valor

Francamente, el precio de los equipos nacionales es muy reducido

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Escribo la presente colaboración mientras se desarrolla el encuentro entre el Pachuca y el Atlético de San Luis, equipo del que se rumoró, hace algún tiempo, que cambiaría de propietarios, pero finalmente todo quedó igual, con la familia Gil, del Atlético de Madrid, como los accionistas mayoritarios, así como la familia Payán, con una proporción menor de acciones.

Resulta de llamar la atención que es el único equipo con un socio mayoritario extranjero, no sabemos aún el análisis que realizó la familia Gil para invertir en el balompié mexicano, pero lo que es claro, es que compraron a muy bajo precio las acciones, si lo comparamos con el mercado internacional.

Mucho se ha hablado de posibles inversionistas de otros países, pero la realidad es que no han llegado, como ha sucedido en otras latitudes, evidentemente en Europa con mayor incidencia, pero también en equipos del continente americano hay una buena cantidad de inversionistas extranjeros.

Francamente, el precio de los equipos nacionales es muy reducido, insisto, hablando en términos internacionales, sin embargo, las franquicias locales nada más no terminan de subir su precio para reconocer esa cotización a nivel mundial.

Pachuca, por su parte, capitaneada por Jesús Martínez, que ha desdoblado su visión empresarial a otros ámbitos, sustentados por el equipo de futbol ha sido muy admirable todo lo que se ha hecho, sin embargo, es uno más de los casos de multipropiedad en el futbol mexicano, situación que debe quedar solucionada, no por decreto, sino debido a ser un verdadero apetito de inversionistas ante la posibilidad de un buen negocio.

Si bien la liguilla resulta interesante y polémica, también es preocupante encontrar estadios, en plena etapa de cuartos de final, con entradas que no son el debido llenazo. Se requiere de mucha investigación para comprender el comportamiento del público aficionado, pues parece ya recurrente que ni en plena liguilla se llenen los recintos para apoyar a su equipo.

También vale la pena que se haga una investigación a fondo de los ratings televisivos, tanto en nuestro país como en el vecino del norte para entender el real valor de las muy subvaluadas franquicias mexicanas, ése es el punto clave, pues si las audiencias están fuertes, los equipos también podrán estarlo, de lo contrario el tema seguirá siendo remar a contracorriente.

Mucho trabajo por hacer para que las franquicias de nuestro balompié crezcan en valor.

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