Recuerdos

En Oakland se vivieron grandes y memorables encuentros, que quedarán en la historia

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

En mi adolescencia tuve la gran oportunidad de visitar la muy bella ciudad de San Francisco, en compañía de la familia, gracias a las muy atentas invitaciones de los queridos e inolvidables tíos Bob y Lilly, siempre nos recibieron en su hermosa casa de esa ciudad con los brazos abiertos.

Por allá del año 1980, en el que yo apenas había llegado a la mayoría de edad, acudimos a pasar las vacaciones de fin de año a San Francisco, y sabiendo que en el llamado Bay Area, jugarían los Oakland Raiders, hicimos lo posible por adquirir boletos, de esos que vendían afuera en las reventas, nada de sistemas cibernéticos para poder hacerse de entradas, ni nada de eso. En ese año, los Raiders y los Houston Oilers habían hecho una permuta de quarterbacks, Ken Stabler había viajado a la tejana ciudad, mientras que Dan Pastorini se vestía de plata y negro. También recuerdo que el Alameda County Stadium, era muy pesado, ya en ese tiempo apestaba a marihuana, quizá ahora parezca una simple anécdota, sin embargo, no era algo tan habitual como ahora en California. Los personajes que ahí deambulaban y apoyaban a los Raiders, daban miedo. Al menos eso recuerdo siendo apenas un mayor de edad, de acuerdo con las leyes nuestras, quizá era muy inocente, pero si me impresionó.

Después los de plata y negro emigraron a la ciudad de Los Ángeles, donde, debo decirlo, nunca se arraigaron, ni tuvieron la fuerza de ser locales, pues los aficionados se dividían con los Rams, por lo que al paso de los años regresaron a la ciudad que los vio nacer y donde grandes quarterbacks pasaron a la historia, como el propio Stabler, Daryle Lamonica, Tom Flores, quien también fue un head coach ganador en esa franquicia, así como Jim Plunkett.

Los Raiders jugaron en Oakland en su primera etapa de 1960 a 1982 cuando emigraron a Los Ángeles, ciudad que los recibió hasta 1994, regresaron a la Bay Area en 1995, hasta esta temporada que ponen punto final a más de 40 años de estar en una ciudad muy particular. Los nombres de su finado propietario, Al Davis, Al LoCasale, quien fungía como el gerente general y brazo derecho de Davis, así como una innumerable cantidad de jugadores épicos, ganadores de Super Bowls, y parte de una inmensa dinastía, tendrán inmensos recuerdos de su estancia en Oakland. Ahí se vivieron grandes y memorables encuentros, que quedarán en la historia. Gracias Oakland por los recuerdos, bienvenida Las Vegas, la nueva casa de los Raiders.

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