¿Qué les pasa?
Quizá, los aficionados añoran tiempos de Jorge Urdiales y Luis Miguel Salvador.

Pablo Carrillo
La neurona
Me parece que todo tiene un límite, y si bien lo que ha sucedido en el Mundial de Clubes en los Emiratos Árabes Unidos al Monterrey es sinceramente un fracaso, eso no es motivo para que un grupo de fanáticos haya decidido dejar afuera del hotel de concentración unas hieleras del Oxxo, empresa filial a los Rayados, con fotografías de las cabezas de algunos directivos y del propio entrenador Javier Vasco Aguirre, pintadas de rojo, como si fuera sangre después de la decapitación.
No tengo duda que es una amenaza velada, y que requiere de un castigo ejemplar, por lo pronto creo que lo mínimo que debería realizar la directiva del Monterrey, es denunciar los hechos ante las autoridades locales, que no deben tener mucho problema en dar con los responsables, pues, deben existir videos de los responsables, además de que se debe tener un registro de todos los aficionados que acudieron a apoyar a sus Rayas. Es inadmisible ese tipo de manifestaciones que implícitamente representan una elevada cuota de violencia, algo de lo que ya estamos hartos en todo el país.
Por lo menos, los directivos del Monterrey deberían identificar a través de las autoridades locales a los responsables para vetarlos en definitiva de acudir al estadio BBVA. En nuestro país, la impunidad es galopante en todos los ámbitos, y como representantes de una empresa de tanto prestigio como FEMSA, deberán agotar todas las instancias posibles para no dejar ese hecho en el olvido.
Supongo que el presidente del consejo de administración de los Rayados, el señor José González Ornelas, tendrá que explicar a su vez a los consejeros de FEMSA lo acontecido en lo deportivo, pues es una empresa de orgullo para los mexicanos, siempre ganadora, y a pesar de una inmensa inversión, la más grande del balompié nacional, los resultados esperados no llegan. Han pasado en tiempos recientes por el banquillo de entrenador del Monterrey Diego Alonso, Antonio Mohamed, en su segunda etapa, ahora Javier Aguirre, jugadores van y vienen, con una muy cuantiosa cantidad de recursos económicos, incluso, pareciera dispendio, y los resultados no son nada halagadores. Quizá los aficionados añoran los tiempos de Jorge Urdiales y Luis Miguel Salvador, cuando con mucho menos, se hizo mucho más, por lo menos de eso hablan los títulos logrados hace una década, tres campeonatos de liga y tres de Concacaf, algo para el análisis de los financieros y directivos de ese gran grupo empresarial.
Si bien los resultados en lo deportivo han dejado mucho que desear, eso no es motivo para amenazas al mejor estilo del narco, una tristeza.
¿Qué les pasa?