Gracias, don Alberto

Don Alberto Baillères siempre fue un apasionado de su país

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Apenas hace unos minutos se informó del fallecimiento de don Alberto Baillères, un hombre de negocios de mucha trascendencia en nuestro país, con grandes empresas que logró desarrollar hasta llevarlas a proporciones inmensas, un hombre de éxito y bonhomía.

En lo particular le tengo un enorme agradecimiento, pues gracias a su gran amor por el desarrollo de nuestro país, siempre apoyó al ITAM, mi alma máter, donde siempre obtuve apoyos que me permitieron estudiar la carrera, con becas y ayuda financiera de dicha institución, por cierto, hoy tan vituperada, que me permitieron concluir mis estudios, así como titularme, por ello mi infinito agradecimiento y cariño para dicha institución de enseñanza superior, así como a la familia Baillères, que hace ya muchas décadas han apoyado y desarrollado a esa casa de estudios hasta posicionarla como una de las mejores del país preparando a una inmensa cantidad de jóvenes, que hoy, en su gran mayoría, son mexicanos de provecho, trabajo y superación.

Mi agradecimiento es aún mayor, pues tuve el inmenso e inmerecido honor, de haber recibido de manos de don Alberto, hace ya años, el reconocimiento que hace el ITAM a algunos de sus exalumnos, sin duda algo que atesoro y valoro, inolvidable ceremonia en la que su amabilidad y calidez quedarán en mi recuerdo. Hago extensivo mi más sentido pésame a toda la familia Baillères.

Don Alberto siempre fue un apasionado de su país, por el que procuró el bienestar y crecimiento, de sus negocios, y en gran medida, su pasión por la crianza del toro bravo le llevó a adquirir dos ganaderías en México, Mimiahuapan a la familia Barroso, y Begoña a la familia Martínez Vértiz,

rematando su gran amor por el toro cuando adquirió en España la ganadería de Zalduendo a Fernando Domecq, sus cercanos afirman que una gran cantidad de sus últimos días los pasó en esa finca.

Asimismo, se distinguió por ser el empresario taurino de mayor calado en México, pues, además de poseer una gran cantidad de plazas, como la de Aguascalientes, Guadalajara, León y Monterrey, entre algunas otras, ha apoyado a muchos novilleros hasta convertirlos en figuras del toreo.

Un hombre que deja huella, que será recordado siempre, como un mexicano de excepción.

Descanse en paz don Alberto.

Infinitas gracias.

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