Futuro halagador IV

Inmensa satisfacción ha generado el épico triunfo del ciclista de Ensenada, Baja California, Isaac del Toro, en el Tour L’Avenir, que en castellano significa la vuelta del porvenir, y vaya que la ilusión y ánimo de todos los que están apoyando el proyecto, ahora ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Inmensa satisfacción ha generado el épico triunfo del ciclista de Ensenada, Baja California, Isaac del Toro, en el Tour L’Avenir, que en castellano significa la vuelta del porvenir, y vaya que la ilusión y ánimo de todos los que están apoyando el proyecto, ahora denominado AR Monex, está en las nubes.

Ha sido un proceso muy complicado, pues el cerebro y creador de esta aventura, Alejandro Ramírez, ha buscado por todos lados la manera de financiar un proyecto ganador para intentar trascender con ciclistas mexicanos, pues en su tiempo como corredor se percató de que el asunto requería presencia en Europa, la meca del ciclismo, recursos para avituallar de todo lo necesario a los corredores, no sólo en cuento a los recursos materiales, bicicletas y demás artículos imprescindibles, sino que, para poder estar en lo más alto, también era menester armar un equipo multidisciplinario que atendiera en todas sus necesidades a los ciclistas: médicos, fisiatras, nutriólogos, masajistas, lo que significa una inversión enorme.

En un principio consiguió recursos a través del mecanismo fiscal que se ha diseñado para reunir fondos deducibles para las empresas, el Efideporte, que es estímulo fiscal para apoyar el deporte de alto rendimiento, regulado, obviamente, por la Secretaría de Hacienda. Desafortunadamente, la autoridad deportiva gubernamental cometió otra pifia enorme al decidir que el proyecto AR (alto rendimiento) Monex no era viable, un error más de la nefasta directriz de la Conade, situación que hizo más complejo el camino para Alejandro Ramírez y sus dos hermanos, que han impulsado este proyecto desde hace un lustro.

Ayer tuve el gusto de conversar al aire con Alejandro, que, evidentemente, estaba feliz, pues el triunfo de Isaac del Toro ilumina una historia que ha sido muy difícil, pues han tenido que luchar con la negativa de los estímulos fiscales, que les cerraron las puertas del financiamiento de empresas mexicanas para deducir impuestos, se sobrepusieron también a la nefasta gestión al frente de la Federación Mexicana de Ciclismo, que ha sido desconocida por la UCI, la Unión Ciclista Internacional por el desastre en sus manejos y, aun así, con todo en contra, no dejaron de luchar para hacer su proyecto realidad, llevar a una decena de jóvenes corredores a vivir a Europa, al principado de San Marino, llegar a competir con recursos limitados en comparación con los demás equipos, a pesar de los maravillosos patrocinios de Monex, Decathlon, Inter, así como un grupo de personas físicas que han apoyado con recursos propios el proyecto.

Lo dicho, hay talento, hay brillantes mexicanos como los Rodríguez que sueñan y hacen realidad dichos sueños, como el domingo, pero, sobre todo, hay talentos que harán brillar nuestro país en el mundo, siempre y cuando se tengan los recursos para logarlo.

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