Deporte y política, política y deporte
Pareciera que el deporte y la política marchan por caminos muy distantes, sin embargo, el pasado fin de semana se han presentado una gran cantidad de hechos que, de la mano del deporte, han servido para manifestar sus puntos de vista a favor o en contra de asuntos que no ...

Pablo Carrillo
La neurona
Pareciera que el deporte y la política marchan por caminos muy distantes, sin embargo, el pasado fin de semana se han presentado una gran cantidad de hechos que, de la mano del deporte, han servido para manifestar sus puntos de vista a favor o en contra de asuntos que no deberían de inmiscuirse con la actividad del deporte profesional.
El asunto de Colin Kaepernick, el exquarterback de los San Francisco 49ers, que inició una protesta individual al arrodillarse durante el himno de su país, previo a los juegos, ante lo que a su juicio eran actos discriminatorios de las autoridades policiacas en contra de integrantes de la comunidad afroamericana, ha tenido muchas consecuencias.
La primera es que Kaepernick se quedó sin empleo, a pesar de que su calidad es notablemente mayor a la de muchos de los titulares y sustitutos en su posición, sencillamente no ha sido contratado, evidentemente, por sus protestas de carácter político, cuestión que en la pasada semana y ante las absurdas declaraciones del presidente de Estados Unidos se han visto encendidas, y los protocolos de honores a la bandera, así como el himno de ese país, han sido objeto de un polémico tema que se enciende aún más.
Opiniones a favor y en contra debaten acaloradamente en los medios de comunicación, así como en las redes sociales, pues cerca de 300 jugadores se arrodillaron durante el himno, el tema se ha desbordado ante los reclamos del presidente de ese país a los propietarios de la NFL, ordenándoles el despido de todo aquel que no respete los símbolos de esa nación. El tema pues crece y crece sin que se tenga claro el desenlace.
Por otra parte, en el marco del partido de la Liga de futbol de España entre el Girona y el Barcelona, dos equipos catalanes que, ante el enorme debate que ha generado el referéndum convocado por la Generalitat, así como por casi todas las autoridades municipales y legislativas de esa comunidad en torno a su escisión del Reino de España, han encontrado tierra fértil durante el llamado nuevo derbi catalán para hacer eco de sus protestas, así como de sus deseos independentistas ante la presencia de Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, así como de autoridades en el palco de honor, los grandes promotores del referéndum. Se cantó el himno catalán, Els Segadors, y se gritó el votarem, el grito de guerra empleado para favorecer al plebiscito independentista.
La política que no es ajena al deporte, y el deporte que no puede ser ajeno a la política.
Cosas de nuestro tiempo o quizá de siempre.