Realidad
Ni el futbol es tan malo como aparentan los resultados de los últimos meses en las distintas selecciones, ni los demás deportes que se practican en nuestro país son tan intrascendentes para que los medios los volteemos a ver sólo cada Juegos Olímpicos o Panamericanos, ...

Pablo Carrillo
La neurona
Ni el futbol es tan malo como aparentan los resultados de los últimos meses en las distintas selecciones, ni los demás deportes que se practican en nuestro país son tan intrascendentes para que los medios los volteemos a ver sólo cada Juegos Olímpicos o Panamericanos, en el mejor de los casos.
Alguna maldición ha recaído en tiempos recientes al futbol nacional, pues desde la Selección mayor, pasando por los mundiales Sub 20, femenil, Torneo de Esperanzas de Toulon, así como en el actual Mundial de Playa de Portugal, y nada más las cosas no se han dado de manera positiva. Puras malas noticias. ¿Será que la inminente salida de Justino Compeán y la llegada de Decio de María a la presidencia de la Femexfut ha provocado que se deje de trabajar en las selecciones a cargo de Héctor González Iñárritu con el mismo empeño ante probables cambios directivos en esa rama?
Sea lo que sea, el futbol de selecciones iba de maravilla y de repente todo se ha complicado, los resultados negativos en todos los representativos del futbol nacional avalan lo que aquí les escribo y todos nos cuestionamos qué se dejó de hacer.
Por otra parte, y sin que echemos las campanas a vuelo en el marco de los Juegos Panamericanos, rápidamente se hacen notar las federaciones que trabajan bien, que son honestas en el uso de los recursos del presupuesto que les asigna la Conade. En estos primeros días los clavados, el tiro deportivo y el triatlón son los que levantan la mano demostrando que están trabajando correctamente, con limpieza, y los resultados no se hacen esperar.
Una y otra vez los deportes que no son futbol en este país pasan fatigas para hacerse de los indispensables recursos que se requieren para poder competir en el ámbito internacional, aunado a que el cáncer del deporte de alto rendimiento, las federaciones que no trabajan y que son corruptas, mantienen postrado al deporte nacional. Existe un evidente contraste entre las pocas que trabajan bien y las que solamente viven a costa del presupuesto federal, que no gastan en lo adecuado y que tampoco hacen crecer su respectiva especialidad.
La mañana de ayer entrevisté vía telefónica a Alfredo Castillo hasta Toronto, se le nota muy compenetrado con los deportistas nacionales, entre otras cosas me mencionó que está admirado por el crecimiento del deporte colombiano; ha tenido largas pláticas con el ministro de deportes de aquel país, que han cambiado el marco legal, especialmente en las federaciones, lo que ha transformado el rostro al deporte colombiano, que ha crecido al desatar las ataduras del deporte federado.
El rumbo está claro.
Ojalá.