Del mundo… Mundial

Innumerables recuerdos tenemos todos de los mundiales. Desde ahora y hasta el término del Mundial de Brasil, en este espacio estaré, amable lector, replicando sus opiniones, así como algunas anécdotas personales y asuntos de la vida diaria que se trastocan ante la ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Innumerables recuerdos tenemos todos de los mundiales.

Desde ahora y hasta el término del Mundial de Brasil, en este espacio estaré, amable lector, replicando sus opiniones, así como algunas anécdotas personales y asuntos de la vida diaria que se trastocan ante la vorágine futbolera.

Por lo pronto y parafraseando, una vez más, a mi añorado don Pedro Ferriz Santa Cruz, no sé si reír, llorar, o ponerme a rezar con nuestros ínclitos legisladores que, desde ahora, anuncian que en tiempos mundialistas harán una pausa en su inmensa y atribulada profesión en las Cámaras, para ver el Mundial de Brasil.

Supongo que las leyes secundarias no son tan urgentes para nuestro boyante y poderoso país, hay tiempo. ¿Cuál es la prisa? Si estamos a toda máquina.

Por lo pronto, en el calendario de los periodos extraordinarios para debatir y, en su caso, aprobar las leyes secundarias de la Reforma Energética y la Reforma de las Telecomunicaciones, fundamentales en la operación de tan necesarios cambios, se ha publicado sin contraponerse con los juegos de nuestro equipo en el Mundial.

Por lo menos habrá que agradecer la honestidad de nuestros próceres de la patria, que se declaran abiertamente fanáticos de nuestra Selección y, a la vez, nos demuestran, una vez más, que el destino del país LES VALE MADRE. Por lo menos durante la justa futbolera.

Desde ahora les propongo que hagan los trámites necesarios para instalar una gran pantalla para que, cómodamente desde su curul, puedan disfrutar de las hazañas de los muchachos del Piojo.

No cabe duda que la honestidad legislativa la debemos llevar a todas las empresas y escuelas de este país para darle la real importancia al evento futbolero y dejar de lado las cosas secundarias.

El Mundial, es el Mundial, lo demás da igual.

Por lo pronto, a mi mente surgen aquellos tiempos en los que en plena primaria y durante el Mundial de Alemania nos las ingeniábamos para ponernos un audífono con aquellos radios de transistores para poder escuchar a la hora de clases los triunfos del equipo germano que encabezaba el gran Káiser, Franz Beckenbauer.

Debimos, tal como hoy lo hacen los legisladores, decretar una suspensión académica para estar pendientes de la máxima justa futbolera, y ya ni hablar del desastre en el Argentina 78, donde se tuvo el peor fracaso de la historia durante los exámenes finales de primero de prepa, ahí tuvimos que acelerar las respuestas al examen para ver el petardo de los muchachos de don José Antonio Roca.

Ya entrados en gastos, propongo decretar días de asueto obligatorio al periodo en que nuestra Selección se mantenga con vida en el torneo mundialista, creo que, bajo la perspectiva legislativa, le vendría muy bien al país.

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