Tiene razón el Turco Mohamed
En todo tiene razón Antonio Mohamed cuando habla de lo injusto que puede resultar eso de ser entrenador. Depender de otros no resulta sencillo, pero aquel que no trabaja en equipo está destinado a fracasar tarde o temprano. Es imposible vivir encontrando culpables por ...
En todo tiene razón Antonio Mohamed cuando habla de lo injusto que puede resultar eso de ser entrenador. Depender de otros no resulta sencillo, pero aquel que no trabaja en equipo está destinado a fracasar tarde o temprano. Es imposible vivir encontrando culpables por todos lados y señalándolos con la punta del dedo. A ésos, tarde o temprano les cae “la voladora”. Más difícil cuando no sólo dependes del talento de otros, sino de su estado de ánimo; es decir, del ego, grande o pequeño, pero todos lo tenemos. Nada sencillo resulta tener que empacar tus cosas porque la pelota “pegue en el palo y salga”, como dice el Turco. Y aunque tampoco señala nada nuevo, no le deja de asistir la razón y el tema no pierde vigencia, porque aquello que lleva descompuesto mucho tiempo tiene, al menos, una buena señal, que la solución está disponible, y eso de la paciencia no es propio de nuestros dirigentes. Muy pocos marcan diferencia en ese sentido y se distinguen por tener proyectos serios y de largo plazo, bueno, mediano, que es ganancia. Las evaluaciones para despedir muchas veces carecen de consistencia, porque el error es de origen, ya que en las mismas contrataciones pasa lo mismo, y ya no hablo del gran negocio que hay en la compra y venta de jugadores, sino del ínfimo análisis que se hace en torno a los disque refuerzos. Mohamed pide unión, fuerza común entre los entrenadores, y suena bien, muy bien, pero jugamos (y lo hacemos todos, cada uno desde su terreno: aficionados, periodistas, entrenadores, doctores, directivos, promotores, etcétera), un juego que se ha vuelto egoísta y muchas veces convenenciero donde cada quien ve por su propio bien, y la mejor muestra es la inexistente unidad del jugador en general. Estamos muy lejos de lo que hemos visto en Argentina o recientemente en España. De los árbitros en la NFL o los mismos peloteros de Grandes Ligas, que reitero cada vez que toco el tema: no tiene que ser un grupo de choque ni mucho menos, sino un grupo de líderes interesados en mejorar las condiciones generales.
Cualquier trabajo está sujeto a resultados, ni duda cabe, pero si hubiera un análisis más serio en todos los sentidos, quizá la rotación bajaría sus revoluciones considerablemente.
