¿Y La Volpe por qué no?

Horas después del altercado de Miguel Herrera en Filadelfia, establecía en este mismo espacio que el debate no se centraba en su despido, sino en su reemplazo, situación que hoy se confirma. Todo parece indicar que no será el que ellos quieran, sino que se utilizará ...

Horas después del altercado de Miguel Herrera en Filadelfia, establecía en este mismo espacio que el debate no se centraba en su despido, sino en su reemplazo, situación que hoy se confirma. Todo parece indicar que no será el que ellos quieran, sino que se utilizará nuevamente el sistema del descarte, tal y como sucedió después de 2002.

De antemano, aclaro que no pretendo candidatear a Ricardo La Volpe, pero permítame jugar al abogado del diablo. Y es que tal parece que al pronunciar su nombre se encienden los focos rojos, provocando toda clase de sentimientos: desde una simple negativa hasta rabia y el odio.

La pregunta es: ¿Por qué Ricardo La Volpe no?

Dicen que terminó muy mal con la prensa. Que me digan qué entrenador no ha terminado de esa forma: uno con respuestas agresivas, otros con conductas inapropiadas y lo más reciente que incluyó agresión física, pero todos salen mal de ahí.

Que en los nueve años después de su gestión con el Tri se ha convertido en un coleccionista de fracasos. Y sí, efectivamente, no le ha ido bien. Sin embargo, me gustaría que me dijeran cómo nos ha ido con los entrenadores que en su momento fueron electos en la etapa más brillante de su carrera. El resultado, con y sin títulos de por medio, nos lleva al mismo destino.

Que La Volpe es un “gana nada”, expresión altamente utilizada, y vuelvo a lo mismo, de todos los que han pasado por el puesto, a quién podemos considerar como un auténtico ganador en el Tri.

Dicen que en el Mundial jugó espantoso y pasamos de milagro, a lo que me surgen un par de consideraciones. La primera es que, efectivamente, no se tuvo una primera ronda brillante ni mucho menos, pero ha sido, en el cuarto juego, el que más nos ha acercado a esa maldición del quinto partido. La segunda es que, jugar extraordinariamente bien la primera fase no garantiza absolutamente nada, y mire: Javier Aguirre en 2002 calificó de manera invicta obteniendo siete de nueve puntos posibles, algo histórico en su momento. Días después protagonizó la derrota más dolorosa en la historia de nuestro futbol al perder con Estados Unidos.

Para 2010 accedió con muchas dudas a la siguiente fase y ni las manos se metieron con Argentina. Y si a esas vamos, el Mundial más parejito en rendimiento fue precisamente el más reciente con Miguel Herrera al mando, con una primera ronda muy aceptable y una eliminación muy digna ante Holanda; y de eso nos hemos alimentado, de derrotas: dignas o indignas, pero derrotas al fin.

Repito, no es que esté candidateando al bigotón, sólo establezco que la vara con la que medimos siempre es la misma, sólo que nuestra memoria es corta y muchas veces convenenciera.

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