Esa bienvenida rareza de la liga

Goles, espectáculo, equipos atrevidos con más ilusión de ganar que miedo a perder; posturas valientes sin importar si se está en casa o fuera de ella, marcadores abultados, volteretas y emociones sin restricción. Todos estos parecen elementos de otra liga ajena a la ...

Goles, espectáculo, equipos atrevidos con más ilusión de ganar que miedo a perder; posturas valientes sin importar si se está en casa o fuera de ella, marcadores abultados, volteretas y emociones sin restricción. Todos estos parecen elementos de otra liga ajena a la nuestra, pero, para fortuna de todos, y por más difícil que resulte de creer, todo eso ha sucedido en este naciente torneo mexicano. Ver para creer, y a eso nos han obligado los equipos de nuestro circuito cuando llega el fin de semana en este extraño mundo de la Liga MX, en el que, de verdad, todo es posible, incluso esto que hace mucho tiempo no experimentábamos. Y mire que hemos tenido buenas jornadas en torneos anteriores, pero el paquete completo casi nunca, así que, bueno mientras dure.

Abrazamos y celebramos estas rarezas en nuestro futbol; las recibimos con gusto, aunque corremos el riesgo de agarrarle el gusto a esto que más tarda en llegar que en decir adiós, así que, bueno mientras dure.

No pertenezco a la corriente ortodoxa, por decirlo de manera muy cortés, que critica los juegos llenos de goles y emociones; donde los porteros se convierten en figuras; porque al final vende más un buen surtido que la fina táctica y el ajedrez en campo verde, ese que muchos técnicos pretenden ejecutar atentando contra el espectáculo y tratando a sus jugadores como fichas: algunos peones, alfiles, torres, pero de reinas y reyes, muy poco.

Y sí, todo con medida. Y con las dosis adecuadas. Difícil disfrutar de un partido plagado de errores y malas ejecuciones como también imposible disfrutar de un juego donde los equipos priorizan no recibir a intentar dañar a su oponente.

Cerrando con estas rarezas de nuestra liga, un técnico campeón, megacandidato del Tricolor (para muchos) antes de la campaña, es hoy el primero que se queda sin chamba después de iniciar con la guardia abajo la defensa de su título, tan baja que sólo resistió cuatro rounds antes de tirar la toalla. De eso también hay en nuestro balompié.

Un buen entrenador, no cabe ninguna duda, con un sistema de trabajo innovador y que aportó cosas interesantes a nuestro medio, pero volvemos al asunto de los extremos, y tampoco considero que haya sido Pedro Caixinha el causante de todos los éxitos de Santos.

Detrás de él hay una directiva seria, igualmente exitosa, que ha buscado abrir nuevos horizontes mediante métodos nuevos que dieron buenos resultados.

Santos no es Caixinha, valoremos su aporte que es considerable, pero démosle su justo valor a un equipo de trabajo.

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