Más como tú, Verón

Su gol número veinte se convierte en una nueva oportunidad para celebrar no sólo su llegada al futbol mexicano, sino su permanencia y lo que ésta ha dejado para la historia universitaria. Garbanzo de a libra, único en su tipo. De esas hoy consideradas especies en ...

Su gol número veinte se convierte en una nueva oportunidad para celebrar no sólo su llegada al futbol mexicano, sino su permanencia y lo que ésta ha dejado para la historia universitaria.

Garbanzo de a libra, único en su tipo. De esas hoy consideradas especies en extinción.

Nacido en Paraguay y hecho en México: Darío Verón. Un futbolista de extraordinarias condiciones técnicas con envidiable estabilidad emocional, ha sido ejemplo por su capacidad para ejercer la capitanía dentro y fuera del vestidor, responsable en gran medida de lo que ha conseguido Pumas en los últimos años.

Veinte goles de un defensa no lo describen como futbolista, pero cuando esto se combina con liderazgo bien ejercido, actuaciones sobresalientes en juegos decisivos, títulos y, algo que ya se ve: una sola camiseta, un sólo amor, entonces, hablamos de un extranjero que verdaderamente funciona como refuerzo y que abona en términos de calidad y competencia.

En este malentendido concepto de globalización futbolera donde muchos lo confunden con la sobrepoblación de futbolistas no nacidos en México argumentando que esto le da un nivel superior a la Liga vendándose los ojos  ante un problema real y creciente que tiene que ver con la cada vez menor oportunidad que encuentra el futbolista mexicano para sobresalir, porque los niveles de confianza entre el extranjero y el nacional están desproporcionados por dos factores muy claros, el malinchismo, y el gran negocio que hay detrás de un futbolista de otro país. Por eso jugadores como Darío Verón serán siempre bienvenidos, valorados y vitoreados.

Muy pocos casos de éxito como el defensa universitario en nuestro futbol, lo que habla claramente de una mala elección cuando se trata de buscar complementos fuera de México y ratifica el punto anteriormente expuesto.

Más como tú, Darío Verón, aunque sea guajiro el sueño.

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