Que siempre no: Guerrón
Cuando uno lee este mensaje: “Trabajar día a día dando todo para no ser tomado en cuenta para el partido. Lo mejor, nuevos rumbos, ante todo gracias”. Y cinco minutos después, este otro de la misma persona: “La mejor manera de entenderce es hablando y hay personas ...
Cuando uno lee este mensaje: “Trabajar día a día dando todo para no ser tomado en cuenta para el partido. Lo mejor, nuevos rumbos, ante todo gracias”. Y cinco minutos después, este otro de la misma persona: “La mejor manera de entenderce es hablando y hay personas que ni eso pueden hacer pero esto es futbol y esto ya lo eh pasado pero muy dolido”.
Estas líneas, con todo y las faltas de ortografía, son cortesía de Joffre Guerrón, jugador de Tigres. Las publicó en su cuenta oficial de Twitter después del juego dominical ante Chivas. Y son, si no estamos todos locos, manifestaciones de inconformidad en donde también denuncia que no hay comunicación. Y no se requiere de un detective para asumir que estas quejas tienen como destinatario a Ricardo Ferretti.
Bueno, ayer por la mañana, después del entrenamiento, su versión cambió drásticamente, estableciendo que en Tigres se sentía “como en Ecuador”, de donde es originario.
Sale, se vale reconocer el error y cambiar de parecer con la cabeza más fría, sin embargo, remata lo que hasta entonces era un arrepentimiento legítimo, encontrando al villano favorito: la prensa. “No deben buscar o inventar cosas que no existen”, termina diciendo.
No, Joffre ya está en edad de hacerse responsable de sus palabras y actos. Un poquito de madurez y autocrítica no le hacen daño a nadie, menos a los que practican este tan noble y generoso deporte como lo es el futbol, que en términos generales ofrece mucho a cambio de no tanto.
Es más, debería acercarse un poco a su compañero de equipo Jesús Dueñas, quien, caballerosamente, en un gran gesto, visitó a Carlos Salcido, a quien horas antes lastimó con una entrada que fue merecedora de tarjeta roja.
Y, bueno, rematamos un poquito con el tema Selección Mexicana, donde Marcelo Bielsa no pierde su calidad de sueño dorado para los federativos mexicanos, al decirles, una vez más, que no, que gracias, que pasa. Entonces volvemos al viejo y lastimoso sistema del descarte, donde buscarán “bajarle” la novia al futbol chileno y, si no, pues a lo que sigue, a lo que quede.
Francamente resulta paradójico que El Loco sea tan deseado por los nuestros.
Y sería yo estúpido al no reconocerle su grandísima capacidad, pero igualmente estaríamos todos ciegos si eso que es tan indispensable en el medio mexicano para dirigir a la Selección, simple y sencillamente no lo tiene: ser ganador.
Ha logrado conseguir gran prestigio basado en su forma de jugar al futbol, al profundo estudio del entorno que le rodea, del jugador más allá del terreno de juego, etcétera, es decir, no deja nada a la improvisación, pero de lo otro, no mucho que colocar en sus vitrinas.
En fin, hablar de Marcelo Bielsa es hablar de una nueva negativa. A buscarle.
