Como la feria del mole

Nada nuevo para los directivos y dueños de los equipos, eso de buscar entrenador para la Selección Nacional es un ejercicio que se repite cada dos años, y eso cuando ya estamos hablando de un proceso de larga duración. Pero el tropiezo es siempre con la misma piedra y ...

Nada nuevo para los directivos y dueños de los equipos, eso de buscar entrenador para la Selección Nacional es un ejercicio que se repite cada dos años, y eso cuando ya estamos hablando de un proceso de larga duración.

Pero el tropiezo es siempre con la misma piedra y la búsqueda no tiene las variantes necesarias para poder cuajar algo a largo plazo, algo que no resulta imposible tomando en cuenta los apoyos económicos, la población de futbolistas activos, infraestructura, etcétera. Algo que ya logró Estados Unidos, Alemania, España, Chile y muchos otros. Y no cuaja porque el error es de origen, porque lo que entra en discusión es el nombre del entrenador y su estado actual, es decir: quien esté dirigiendo mejor en ese momento y con título incluido es ya una posibilidad para el Tricolor y, sobre esas bases, se ha buscado durante más de 15 o 20 años al entrenador ideal, cuando la cosa tendría que ser diferente.

La búsqueda tendría que iniciar preguntándose qué quieren lo dueños, y la respuesta no debe ser tan simple como un buen entrenador, no, la primera pregunta tendría que ser qué buscan, cuál es el proyecto. De ahí se derivan muchísimas preguntas como cuál tendría que ser nuestro estilo de juego, qué situaciones se adaptan a las características del futbolista mexicano. Dentro de esto tendría que plantearse si de verdad es necesario tanto partido amistoso en Estados Unidos más allá del dinero que le genera a la Federación. Ser más selectivo en los rivales. Cómo y cuánto desgastamos al entrenador nacional con esta clase de juegos. Reuniones periódicas con gente de fuerzas inferiores, entrenadores del máximo circuito. Es decir, un proyecto serio que incluya escenarios posibles hacia arriba y hacia abajo, y cuando estos últimos lleguen, no resolver de la misma forma de siempre, es decir, cambiando de técnico.

Y somos muy afines a eso que al ocupar un nuevo puesto, tiramos a la basura lo que se estaba haciendo sin siquiera revisar qué servía y qué no. Y nos encanta poner gente nueva con “ideas frescas” sin reparar un poco si quien estaba en el puesto merecía o no continuidad.

En fin, siempre resolviendo sobre la marcha: hoy porque en dos meses necesitamos jugar 90 minutos para saber si vamos o no a la Copa Confederaciones, hace poco si íbamos o no al Mundial, semanas antes si jugábamos o no el repechaje; y si echamos a andar la memoria, al futbol mexicano siempre le urge un técnico nacional, cuando lo que verdaderamente importa es tener un proyecto que incluya a un entrenador, no al revés.

Y mírenos hoy, el ejemplo no pierde tiene fecha de caducidad. Ferretti, Caixinha, Bielsa, Kloop, Sampaoli, Vucetich. Como la feria del mole, de todos colores y sabores.

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