La chamba por un puño; mal negocio

Lo que con mucho trabajo consiguió a lo largo del verano que tampoco fue mucho, se esfumó en tan sólo unos segundos. Miguel Herrera ha vuelto a ser presa de su carácter, de sus incontrolables impulsos, de sus enojos mal encausados. Fue previo al Mundial de Estados ...

Lo que con mucho trabajo consiguió a lo largo del verano (que tampoco fue mucho), se esfumó en tan sólo unos segundos.

Miguel Herrera ha vuelto a ser presa de su carácter, de sus incontrolables impulsos, de sus enojos mal encausados.

Fue previo al Mundial de Estados Unidos donde, después de dos pasajes violentos, uno con un jugador y otro con un aficionado, orillaron a Miguel Mejía Barón a excluirlo de la lista definitiva para Estados Unidos. Hoy, la historia parece repetirse luego de una supuesta agresión a Christian Martinoli (y digo supuesta, ya que aún no hay video que respalde la versión, aunque, a decir verdad, podría resultar innecesario ante la contundencia de las versiones de quienes estuvieron presentes en el aeropuerto de Filadelfia).

Si al entrenador no le gusta lo que ve o lo que escucha, está en su legítimo derecho de expresarlo o de criticar a quien genera la crítica, está claro, pero de eso al insulto y luego a la agresión física hay un mundo de distancia, un mundo en el que no cabría el perdón.

Si el periodista hace mal uso del micrófono, hay vías e instancias adecuadas para generar la inconformidad, pero las manos siempre resultan un pésimo recurso.

Así recibe la Federación Mexicana de Futbol Decio de María (a quien deseo éxito), su primera decisión será cesar a Miguel Herrera o mantenerlo, nada más agudo que eso. Y posteriormente le viene un segundo tema del mismo tamaño: a quién poner. Y es que somos de colocar entrenadores en la silla mayor cuando están de moda y, para fortuna o desgracia de nuestro futbol, casi siempre tenemos un candidato natural, sí, casi siempre, y como la excepción confirma la regla, es el caso: a quién darle la responsabilidad hoy en día. ¿Ricardo Ferreti? Dudo mucho que deje Tigres, además, ha manifestado abiertamente que el Tricolor no es de su interés. ¿Pedro Caixinha? Buen técnico, campeón, finalmente, pero no unifica criterios. ¿Tomás Boy? Como por qué debe ser candidato. Buen entrenador, sí, pero no ha ganado absolutamente nada, y si lo que se busca es disciplina, resulta ésta la peor de las opciones.

Afuera encontraremos nombres que resulten interesantes; Marcelo Bielsa, por ejemplo, un añejo deseo de varios directivos.

Insisto, hay dos problemas: uno, tomar la decisión de cesar o no al Piojo y, en consecuencia, encontrar quién tome su lugar. Así pues, bienvenido, Decio.

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