Directivos ratoneros

Han pasado varios días y una sola pronunciación de la Concacaf sobre el patético trabajo arbitral del MéxicoPanamá no hemos tenido. Nadie en la organización ha tenido un poco de vergüenza y calidad moral para salir a decir algo, al menos, para descalificar lo ...

Han pasado varios días y una sola pronunciación de la Concacaf sobre el patético trabajo arbitral del México-Panamá no hemos tenido. Nadie en la organización ha tenido un poco de vergüenza y calidad moral para salir a decir algo, al menos, para descalificar lo sucedido, pero me queda claro que esto es muy del estilo de esta triste zona futbolera del mundo, y así se manejan: asomados cuando se trata de recibir elogios o donde hay dinero y escondidos como topos cuando las cosas no salen bien.

Sé que ninguna frase ni palabra aliviaría el dolor panameño, pero son situaciones ineludibles para los hoy ratoneros directivos de la zona.

Y en medio del escándalo México se coló, literalmente, a la final, y no podemos culpar al equipo mexicano del lamentable nivel arbitral, una cosa es criticar al equipo por su pobre nivel colectivo, y mire que hay de dónde agarrar, y otra es hacerlo responsable por la incapacidad del árbitro.

Son dos temas que habrían de quedar en polos opuestos, así como quedaron las opiniones sobre si Guardado debía fallar el penal a propósito. Ciertamente tuvo una oportunidad sagrada para ser recordado por siempre, pero nos queda claro que nada, absolutamente nada se compara con un título, y prefirió aprovechar la ceguera o la mala fe del árbitro en lugar de buscar su lugar en la historia. Y no podemos juzgarlo, el jugador está ahí para ganar, no a costa de lo que sea y pasando por encima de los principales valores del juego, pero no fue una jugada que haya sido propiciada por un jugador mexicano, es decir, diferente hubiera sido si se hubiera fingido una falta para recibir la oportunidad del penal, ahí sí no habría espacio para el debate.

Sobradas razones tiene la gente panameña y todos los que vimos el atropello del miércoles para pensar que detrás de todo esto no sólo se encuentra la incompetencia de un silbante, sino va más allá. 

Una final sorpresiva: un protagonista nunca esperado en la última escena, y porque el otro llega con más dudas que otra cosa.

No dudo un segundo que México será campeón, ésa sigue siendo tarea obligada, misma a la que hoy se le suma la de jugar bien y dejar un buen sabor de boca con esto que se nos ha atragantado durante casi todo el verano.

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