Mejor, imposible
La directiva de Tigres ha servido la mejor mesa disponible y más. Figuras del marcado nacional y fichajes poco probables para nuestro medio. De todo ha logrado en la mesa de negociaciones el conjunto regiomontano. Y no se trata únicamente de abrir la cartera, que la ...
La directiva de Tigres ha servido la mejor mesa disponible y más. Figuras del marcado nacional y fichajes poco probables para nuestro medio. De todo ha logrado en la mesa de negociaciones el conjunto regiomontano. Y no se trata únicamente de abrir la cartera, que la tienen y de sobra, además nunca ha sido ese un alto en el camino para conseguir lo que quieren. Al billete hay que ponerle inteligencia para que se convierta en dinero bueno y que pase de gasto a inversión.
Más no puede pedir Ricardo Ferretti. Los que sí podrían hacerlo serían los mismos directivos (aunque lo dudo) y los aficionados.
Y es que el razonamiento inmediato es que, con tal cantidad de jugadores con vacación ofensiva, la fórmula debería ser otra para aspirar a conseguir los objetivos, es decir, un sistema colectivo más… mmm… dadivoso en términos ofensivos. Una propuesta que contenga mayor agresividad o al menos que se disponga de mayores intenciones de ofender. Pero de pronto se nos escapa que quien dirige es Ricardo Ferretti; un entrenador exitoso, de larguísimo recorrido en nuestro futbol mexicano y que ha entregado resultados, quizá no al nivel de los planteles con los que ha contado, pero es peccata minuta, nadie puede negar que el Tuca es un entrenador de gran prestigio, mismo que ha conseguido con sus métodos y estilos, de poca conexión con la tribuna y dejando casi siempre una sensación de que los equipos que dirige están para dar más de lo que ofrecen, y ese será, sin duda, el cuestionamiento que estará de moda en el siguiente semestre. Por que, eso sí, no cambiará un ápice su manera de ver el futbol, y no tendría por que hacerlo si sus resultados satisfacen a sus jefes, tan es así que hubo renovación de contrato hace poco.
Hay quien establece (con eso que está de moda comparar a los equipos con superautos) que es demasiada máquina para un piloto de tantas reservas. Lo que nadie puede negar es que, si hay un Ferrari en México, sin duda es amarillo.
El debate estará ahí: ¿deberá cambiar su manera de jugar Ricardo Ferretti?
Al tiempo…
