Bien, México; gracias, árbitro
Al más puro estilo mexicano: se agranda con los gigantes y reduce sus capacidades con equipos débiles. Y fue lo que sucedió la noche de ayer en Santiago contra la selección chilena. Un buen primer tiempo donde México tuvo tamaños: jugó bien al futbol, fue contundente ...
Al más puro estilo mexicano: se agranda con los gigantes y reduce sus capacidades con equipos débiles. Y fue lo que sucedió la noche de ayer en Santiago contra la selección chilena.
Un buen primer tiempo donde México tuvo tamaños: jugó bien al futbol, fue contundente y mostró personalidad. Le jugó de tú a tú a los locales. Soportar los embates chilenos no puede ser considerado poca cosa.
Ambos nos regalaron los mejores 90 minutos de la Copa América: intensidad, emoción, buenas jugadas y goles de alta consideración.
Una mejoría sorprendente después de una triste presentación; la duda era saber si, después de cerrar la primera parte un tanto asfixiados, serían capaces de aprovechar el descanso para bajarle las revoluciones al adversario, sin embargo, no fue posible. Chile salió decidido a obtener la ventaja y México, con problemas, ligaba dos o tres pases para después ceder ante la presión, que terminó con un claro penal de Gerardo Flores que capitalizó Vidal.
Y cuando menos señales de vida daba México, de la nada un latigazo de Aldrete para la estupenda definición de Vuoso que, dicho sea de paso, rebasa cualquier expectativa y responde a las críticas. Casi milagroso, pero la cosa estaba empatada.
Difícil criticar a una defensa mexicana con tan poco recorrido internacional ante jugadores de talla mundial como Vidal, Valdivia y Alexis que tocaron a placer y perforaron cuantas veces se lo propusieron.
No era, de inicio, una pelea pareja. Pesos distintos y trayectorias individuales que resulta ocioso comparar.
Un empate que en forma y fondo, resulta plausible, no así el lamentable trabajo arbitral que le arrebata la victoria a los chilenos.
México tiene vida, que no la desperdicie.
