A gozarla
En inmejorable momento se acomoda la final de la Liga de Campeones de Europa con dos equipos serios y con diferentes herramientas para intentar levantar los brazos. Luego de jornadas donde sólo se habla de corrupción, malos manejos, compra de votos y un montón de cosas ...
En inmejorable momento se acomoda la final de la Liga de Campeones de Europa con dos equipos serios y con diferentes herramientas para intentar levantar los brazos.
Luego de jornadas donde sólo se habla de corrupción, malos manejos, compra de votos y un montón de cosas que tienen que ver con lo sucia que está la FIFA, Juventus y Barcelona refrescan un poco el ambiente.
Hoy se habla de apenas 750 mil dólares de cheques que supuestamente fueron entregado a Joseph Blatter para favorecer la candidatura de Sudáfrica en el 2010, pero como bien sabemos, es apenas el inicio de un largometraje que incluye drama, y terror, además de que aún estamos por descubrir a todos los protagonistas.
Por lo pronto tenemos este extraordinario paréntesis que nos abren españoles e italianos en una batalla que de inicio marca como favorito al Barcelona, pero que por nada del mundo se puede ver por encima del hombro al rival.
De estilos contrastantes, pero efectivos. Y nada tiene que ver lo que plasma en la cancha la Juventus con aquel sello defensivo. Esa etiqueta no le va, es falsa. Su futbol es mucho más atrevido: busca recuperar la pelota más adelante y su intención no es retenerla, sino tratar de hacer daño con gente muy veloz. Claro está que con Barcelona habrá que tener mayores consideraciones, pero sin renunciar a un estilo que los ha llevado hasta esta última parada, y si habrán de caer, lo harán con su propia filosofía.
Por el otro lado tenemos un cuadro al que nunca le ha incomodado el papel de favorito, por poco o por mucho, pero en 99 por ciento de los casos, Barcelona lo es. Y esa es una de las características de los equipos grandes: saber manejar la presión mediática; la inteligencia emocional que tiene el cuadro catalán es verdaderamente envidiable.
Con un futbol más frontal que el de la era Guardiola, y no caeremos en comparaciones, porque hasta hoy, ambos han resultado ser igual de efectivos.
Gran mérito el de Luis Enrique en su primera campaña haber conseguido ya dos títulos, pero por encima de eso, haber recuperado la armonía al interior y provocar con ello la mejor versión de Messi, Neymar y Luis Suárez, además del nivel de Piqué y algunos.
Una verdadera delicia este sábado del año: final de Champions. A gozarla.
